lunes, 28 de diciembre de 2009

DE DONDE EL JARDÍN DEL BIEN Y DEL MAL



Está a punto de cerrarse el año del centenario de Johnny Mercer, prototipo del "caballero del Sur", nacido en Savanah, Georgia, el 18 de noviembre de 1909.
Afortunadamente, a Mercer no es necesario recordarle especialmente por su centenario, porque sus melodías y, sobre todo, os textos de sus canciones, en solitario o con Carmichael, Arlen, Mancini, Kern y u así un largo etcétera de músicos norteamericanos del pasado siglo, están en nuestra cabeza como pocas, porque, como escribió el gran Trénet, "corren todavía por las calles".
Mercer, a diferencia de otros "songwriters" norteamericanos, tuvo siempre atento su oído a toda esa música que acompañó su infancia en Savanah. Por eso no dudó en hacer que sus versos cabalgasen sobre las notas de un blues o que sus melodías se empapasen de la nostalgia de los campos del Sur. No hizo como el genial Jerome Kern que se llevó a la tumba algunas de sus canciones, sin registrarlas, para no "tener que oírlas tocadas por "esas bandas de músicos negros". Afortunadamente existe la justicia poética  y su "Smoke gets in your eyes" dio la vuelta al mundo en las voces de los Platters.
Pero, como digo, eso nunca fue problema para Johnny Mercer y como muestra, esta versión de "Jeepers, creepers", a  cargo de Louis Armstrong con la orquesta de Jack Teagarden.



Aunque escribió la música de alguna de sus canciones, cuando era más genial, sin duda, era a la hora de engarzar sus versos en melodías propias o de otros. Suya es, por ejemplo, la versión inglesa de "Les feuilles mortes", de Prèvert y Kosma, que aquí interpreta Nat King Cole.



Las de autor de canciones e intérprete no son en modo alguno las únicas facetas destacables de la carrera de Mrecer que también destacó como empresario al fundar Capitol Records, una compañía con sede en Los Ángeles que cobijó a los mejores de la mejor época del swing blanco, y que conserva en sus valiosísimos archivos lo mejor las voces de Peggy Lee o, por ejemplo, de ese gran amigo de Johnny que cantó como nadie, con letra del propio Mrecer, la soledad de la barra de un bar.


Ha quedado escrito en algún lugar de esta entrada que Johnny Mercer era el prototipo del caballero del Sur y en más de una ocasión dio prueba de ello. Por ejemplo, cuando una admiradora, Sadie Vimmerstedt, un ama de casa de Ohio, , escribió a Mercer después de haber sufrido un desengaño amoroso para pedirle que escribiese una canción que contuviese este par de frases "Cuando alguien te rompa el corazón, quiero estar allí para recoger los pedazos". Dicho y hecho. Mercer, no sólo escribió la canción, sino que la registró a su nombre y el de la señora Vimmerstedt, quien, desde entonces, comenzó a recibir suculentos cheques por los derechos de autor.
Dicen que, de todas las versiones de "I wanna be around", la mejor es la que grabó Tony Bennet en los sesenta.
Esta que sigue es la que incluyó Clint Eastwood en su documental para TCM "Clint Eastwood presents: Johnny Mercer The dream's on me", en la que, para mi desgracia, Tony Bennet está acompañado por Bono.

domingo, 20 de diciembre de 2009

POR CIERTO...


Por cierto, amigo Antonio, y por si hay alguna duda, yo también adoro a "M" o "Mister Mystère", nacido Mathieu Chedid, como adoro a su padre Louis Chedid que colabora en su último disco, como colabora mi también adorada Brigitte Fontaine. Y mi adorado Mathieu Chedid, uno de los mayores genios del pop rock, no sólo francés, tiene entre sus amigos a algún que otro de mis otros adorados, como, por ejemlo, su tocayo Boogaerts, con el que comparte este duelo de  voces, histrionismo y guitarras -en la guitarra gana de calle Chedid- en "Dactylo Rock"




Más por cierto y más Antonio -en homenaje a tu fidalidad y a pesar de ser un agente doble de Patiño, deberíamos cambiar el nombre del blog y llamarle "Hernández, Fernández y Martínez"- ...por cierto, he hecho los deberes que me has puesto y, como ya habrás deducido, lo último de Mathieu Chedid me parece genial; lo de Dominique A, bueno; lo de Françoiz Breut, también bueno, pero demasiado uniforme; lo de Martha Wainwright, sorprendentem, especiamente esa versión de "L'accordoniste", en la que una guitarra sucia y sutil sustituye al acordeón, o esa deliciosa "Marie Trottoir"; lo de Emily Loizeau:, mejor en inglés; sobre lo de Bnejamin Biolay ya me retraté, y, respecto a su hermana Coralie Clément, ya había, y las prefiero, una Françoise Hardy o una Jane Birkin. De todos modos, he de agradecer a la Clément haberme puesto sobre la pista de Kitty Hoff, con la que colabora en un tema.
La voz suave de Kitty, acariciando el alemán a ritmo de bossa, jazz o dulce de reggae o pop, nos invita a conocer, si no Alemania entera, sí esa apasionante ciudad que es Berlin, donde, por cierto, los nazis nunca ganaron las elecciones.
Aquí os dejo a Kitty con su grupo "Forêt Noire", para que me entendáis.



Es también muy recomendable y se puede escuchar en este "clip" un tanto casero su tema del 2007 "Mein Berlin"

sábado, 19 de diciembre de 2009

...SON COSAS DE VIEJOS!

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Oh, Oh, Oh, Oh! Llega la Navidad y nos ponemos tiernos. O hiperconsumidores. La cuestión es darse alguna satisfacción en estos momentos de incertidumbres varias. Bob Dylan lo intuye y sigue haciendo el gamberro y dándose el gusto de la irreverencia a sus 68 años. Desde que se reencontró en un escenario con una de las grandes estrellas del Siglo XX -que pronto va a ser santificado-su carrera musical ha dado un giro de tal calibre que vuelve a ser aquel que revolucionó el folk, el rock y hasta el pop -leáse el libro de Clinton Heylin: "Vida y milagro de Sgt. Pepper's. Un disco para una época"-. Ahora se dedica a recuperar viejas canciones y a utilizarlas en su propio beneficio y, por extensión, en el de todos.

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En su último disco original "Together Though Life"-que tanto ha dado que hablar por su portada-, incluye un CD en el que se puede oir uno de sus habituales programas de radio dedicado a los "amigos y vecinos". (Dylan distingue porque ambos términos no son siempre sinónimos) El caso es que me pareció una de esas rarezas que sólo se pueden permitir los que ya están un poco de vuelta de muchas cosas. Ahora, incluso, el sello independiente británico Mischief Music ofrece dos bonitas cajas con 4 Cds -para los adictos a los discos- en las que se incluyen los programas radiofónicos del viejo Bob hablando de sus géneros favoritos: blues, gospel, country, swing... y con temas anteriores a los años 60. ¡No vaya a ser que le hagan competencia!

En este mismo terreno de las manías de viejo, se incluye sin duda el añadido del último disco de Tom Waits: "Tom's Tales", donde se recoge una selección de las parrafadas con las que el "genio" de Pomona deleita a su público. Para alguien que -como yo- no tiene el inglés como lengua materna, son difíciles de seguir. Así que incluyo el enlace de su página web, donde se pueden leer en su integridad: http://www.tomwaits.com/albums/#/albums/album/33/Glitter_and_Doom_Live/Waits

Waits siempre ha tenido querencia por lo que ahora se llama `slam´, un estilo de poesía que tiene coincidencias con el `rap´si este último no se limita a decir "obiesdades" -un guiño a Hernández-.

Como creo que esta semana podré dar un abrazo en directo a mi querido Astasio e incluso al impresionante Martínez -al que creo que, en efecto, habría que incorporar a este intercambio de música y sensaciones...-, ésta va a ser mi última entrada de 2009 en el blog. Y ya que he empezado con un villancico del irónico Dylan, os deseo a todos los lectores unas felices fiestas y lo mejor para el año que viene con una canción de Navidad de mi querido Tom: "Christmas Card from a Hooker in Minneapolis".¡Qué el año que viene os traiga todo lo que deseais!
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martes, 15 de diciembre de 2009

POR CIERTO...

...Hernández (Astasio) siempre sabe tocar la fibra de los músicos auténticos. Y John Martyn lo era tanto por su vida como por sus composiciones y sus interpretaciones. Además del sugerente video que Javier ha utilizado -no tienes que disculparte porque estamos llegando a la edad que este tipo de regalos visuales también se agradecen y le da cierto picante al blog-, la asociación de ideas nos lleva a su amigo el bajista Danny Thompson y este a su vez al guitarrista y cantante Richard Thompson. Es decir, hacia todo ese blues & folk británico de los años 60 y 70 que ha influido tanto en la música pop y soul que se hace en las islas británicas y en el desarrollo del rock independiente al otro lado del Atlántico. Es posible que la persona física de Martyn haya desparecido, pero no así su huella musical.


Pero volviendo a nuestro particular debate sobre los nuevos intérpretes de la canción francesa, ya puestos, hay que hablar de quizá el más interesante de los compositores y cantantes franceses de las últimas décadas: Mathieu Chedid, alias "M". Sería justo dedicarle a él sólo una entrada en este blog porque sus canciones entroncan, precisamente, con el pop, rock, folk, soul británico y, además, es el digno descendiente de su padre: el sensible Louis Chedid y de su abuela: la poeta Andrée Chedid. Mathieu acaba de sacar un nuevo disco en el que vuelve a su alter ego con el sugerente título de "Mister Mystere". Aquí dejo el primer "single" -como se decía antiguamente en las radiofórmulas-: "Le Roi des Ombres". Salut!

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viernes, 11 de diciembre de 2009

POR CIERTO...



A sabiendas de que es la segunda vez que discrepo de Patiño -nunca he sabido quién es Hernánndez y quién es Fernández- y de mi admirado Antonio, he de decir que, con Biolay, lo he intentado muchas veces y, al final, no puedo con él.
Adoro lo que tenían de fresco, sencillo y distinto sus dos primeros discos y, sobre todo, la magnífica producción que hizo para el "Chambre avec vue" del desaparecido Henri Salvador, especialmente en este delicioso "Jardin d'hiver".



No sé, debe ser algo inconsciente, porque tampoco acabó de convencerme, pese a las críticas favorables, Coralie Clément. Y eso que no sabía que es hermana de Biolay.
Tengo la impresión de que lo mejor de Biolay está en su faceta de autor y, sobre todo, en la de productor. Sin embargo, en los dos discos que siguieron a esas dos primeras "joyitas" encuentro un exceso de "empastado" de  la electrónica, como si temiese al vacío. Y yo creo, por el contrario, que la nitidez y la transparencia sonoras son el vestido ideal para sus canciones.
Pero, en fin, como no hay que ser negativo, os cambio a Biolay por Vincent Delerm y Mathieu Boogaerts, dos "ganberretes" geniales, salidos de la discográfica Tôt ou tard que, casi coetaneos de Biolay, resultan muy divertidos y tan geniales como él en letras y música. Aquí los tenéis juntos, haciendo a dúo la satírica canción-entrevista "Na na na"



Os prmeto que, sobre Delerm y Boogaerts, hablaré largo y tendido, pero eso será otro día

jueves, 10 de diciembre de 2009

EL TALENTO DE MR. MARTYN



Revisando el otro día "El talento de Mr. Ripley",  esa preciosidad de Anthony Minghella que entraña el riesgo de enamorarse de Italia y del jazz, disfruté una vez más de su espléndida banda sonora y en especial de la desconsolada versión de "You don't know what love is" que hizo mi llorado John Martyn, diez años antes de su muerte. Una maravilla hecha de sensibilidad y buen gusto, con el acompañamiento del quinteto de Guy Barker, que espero que sepáis aislar de las imágenes que la acompañan.



Fue allá por 1975 cuando, gracias a un amigo, supe de John Martyn. Y me enamoré perdidamente de esa voz difícil que, sin embargo, acacriciaba las palabras, lo mismo que de esa guitarra increíble encajada en unos delicados arreglos que trasladaban a la vanguardia los temas folk escritos por Martyn.
John Martyn había nacido en la deprimida Inglaterra de posguerra y con apenas 19 años firmó con una discográfica, Island, que entonces empezaba y que acabaría siendo fundamental en el desarrollo de la música británica.
Con veinte años se casó con Beverly, con quieen grabó dos álbumes, hasta que la discográfica le impuso la disolución del dúo, para seguir su carrera en solitario. Ese matrimonio sería fundamental, para bien y para mal, en la vida y la música de John Martyn, porque la vida pasaba por su música, incluso en momentos trágicos como lo fue la muerte de su amigo, el genial y depresivo Nick Drake, al que había desicado uno de sus mejores temas: "Solid Air".



La vida volvería a pasarle por encima a John Martyn cuando, en 1979, se divorció de Beverly, entrando en una espiral de alcohol, drogas y depresión en medio de la cual escribió, "Grace & Danger", uno de sus mejores álbumes, pero tan triste que Island no se atrevió a lanzarlo hasta un año después de terminado, por considerar que inducía a la depresión. Y es que John, desgarrado como estaba, clamaba por la vuelta de la que había sido su esposa, pero también era capaz de escribir la que, sin duda, ha sido su mejor canción: "Sweet little Mystery"




A Martyn, demasiado sensible y entregado de un modo suicida al alcohol, nunca le faltaron los amigos, en especial uno, Phil Collins, que en más de una ocasión tiró de él cuando se hundía en el pozo, para ponerle a flote, produciéndole un disco y colaborando en más de una ocasión.
Pero los excesos y un accidente acabaron minando su salud y cumplió los sesenta descomunalmente obeso y con amputaciones a causa de la diabetes.
Pese a todo, el mago de la música y la poesía que fue siguió creando, cantando y tocando desde su silla de ruedas, arropado por su inseparanle Danny Thompson y otros amigos.
Casi en sus últimos días seguía apareciendo en público y demostrando no quien había sido, sino quien siguió siendo hasta que nos dejó en enero de 2009. 
La BBC2 repasaba su carrera y su personalidad, recordándole en una de sus últimas entrevistas, hablando del dolor y la tristeza y recordando su doloroso divorcio, sobre una interpretación de Hurt in your heart, de aquel triste y mágico "Grace & Danger" que grabó tras separarse de Beverly.



Descanse en paz y que su música nos acompañe siempre.

domingo, 6 de diciembre de 2009

EL ARTESANO

La primera y única vez que asistí a un concierto de Kip Hanrahan, descubrí a una especie de "lutin" barbudo y barrigudo -buen amante de la cerveza- que dirigía una banda de jazz desde atrás: apoyado sobre una de las columnas de amplificadores Marshall, y que de vez en cuando se movía y saltaba al ritmo de la música en una especie de baile que cualquier "pureta" mayor de 50 años ha repetido en más de una ocasión. Desde el patio de butacas, parecía el ayudante que de manera solícita aporta agua o toallas a los músicos y, sin embargo, era el inventor-muñidor de que el poeta Ishmael Reed y el bluesman Taj Mahal compartieran escenario en Bobigny -una de las ciudades de los suburbios parisinos- junto al bajista Fernando Saunders y al batería Ignacio Berroa en un proyecto musical que se llama "Conjure". Todo un alegato, además, contra la guerra -entonces era la de Irak, aunque siempre hay alguna otra-.

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Si uno busca en Internet la biografía de Kip Hanrahan, lo único que encuentra es que es un productor y percusionista de origen judio e irlandés que reside en Nueva York y que tiene un sello discográfico que se llama American Clavé. Pero los que le seguimos desde finales de los 80 -la primera vez que tuve referencia de él fue en un artículo de Carlos Galilea en El País- sabemos que es un músico que ha creado una leyenda al margen de la poderosa industria discográfica. Sus discos han contando con colaboraciones estelares aunque con modestia -como la de Sting en "Tenderness"-, ilustres -como la del bajista Steve Swallow (¡atentos a este enlace porque es flipante!), de personales pianistas -como Allen Toussaint y Carla Bley (el mismo enlace que antes, que para eso son pareja)-, de amigos -como Jack Bruce- y de genios -como el trompetista Lester Bowie-, además de maravillosos percusionistas: Ignacio Berroa, Giovanni Hidalgo, Puntilla Orlando Ríos...

Porque los discos de Kip Hanrahan son como una bola de nieve: comienzan con unas notas y te van envolviendo, rodeando, atrapando... hasta que alcanzas el éxtasis. "A Thousand Nights and a Night", "Vertical's Currency", "Coup de Tête"... No son fáciles -tengo que reconocerlo-, pero tienen el mérito de existir y crecer frente a una industria discográfica que durante muchos años todo lo ha manipulado a su antojo, creando y deshaciendo modas y artistas... No es sencillo, por tanto, hacerse con sus discos, aunque este es un aliciente más del coleccionista que sigue buscando la carpeta, las fotos, los textos, el detalle sobre qué músicos colaboran... y del que Internet sólo nos libera en parte... Aquí está este artesano de la música en el festival de jazz de Nancy en 2008 y con la cantante Lizz Wright de invitada.

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sábado, 5 de diciembre de 2009

POR CIERTO...

...lo único que puedo recordar de Bettye LaVette es que me echaron en compañía de unos amigos del local en el que cantaba -el Club Lionel Hampton del Hotel Meridien de París-porque estábamos fumando -puros- y hablábamos alto. En aquella época, no estaba prohibido fumar en los lugares públicos y siempre he considerado que los clubes de jazz -los auténticos- son sitios donde el artista interpreta sus temas en medio de un murmullo ambiente. Hay incluso un disco del bajista Charlie Haden con el pianista Kenny Barron grabado en directo en el club The Iridium
de Nueva York: "Night & The City" -uno de los mejores discos de jazz de todos los tiempos- en el que se puede oir el ruido de los cubiertos mientras el público cena. Precisamente, ese es uno de los puntos. En cualquier caso, ¡soy un impresentable y lo asumo!


También me ha interesado mucho el comentario de Antonio porque tenía yo ganas de hincarle el diente a Benjamin Biolay y no sabía cómo. De este "nuevo Gainsbourg", la prensa francesa dice que su último disco -"La Superbe"- es tan bueno que se pasa. A mi -¡qué al final me va a acabar gustando la chançon!- me parece que, en efecto, es un disco muy bueno, muy bien arreglado, y con unas letras que hablan de cosas de la pareja que si alguien tuviera las agallas de publicar en España, donde el amor es siempre magnífico o trágico -casi nadie habla del devenir intermedio: la monotonía del día a día-, otro gallo nos cantaría. Hay que escuchar la "Brandt Rhapsodie"(teniendo en cuenta que Brandt es una marca de electrodomésticos). No la encuentro en internet y aquí dejo "La Superbe" ...



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jueves, 3 de diciembre de 2009

UNA DAMA DEL SOUL PARA EL SIGLO XXI




Tenía yo ganas de dedicar a Bettye LaVette, una de las mejores voces del soul de las últimas décadas, el tiempo y el espacio que merece y, al recordar en el ultimo "por cierto" que entre las mejores producciones de  Joe Henry estaba el álbum que le produjo en 2005 "I've Got My Own Hell To Raise" , me he visto casi obligado a satisfacer mi deseo.
Aquel álbum, a través del que la descubrí, llevaba una pegatina, en la que se recogían los elogios dedicados a Bettye por intérpretes de la talla de Bonnie Raitt o Elvis Costello. Una vez roto el precinto, cuando pasabas a la escucha, el primer corte era el sobrecogedor "I Do Not Want What I Haven't Got", en el que su voz desnuda se hace todo sentimiento desgarrador. Y cuando crees que estás en el cielo, arranca la guitarra desnuda con que arranca "Joy", uno de los platos fuertes del álbum, compuesto por la irrepetible Lucinda Williams e indispensable ya, cómo no, en el repertorio de Bettye.



Una pieza de country-rock-blues que, como puedes comprobar, toma otra dimensión en la voz de Bettye y da otra dimesnión a la voz de nuestra "primera dama del soul" del siglo XXI.
Visto desde el año 2009, puede parecer que esta mujer ha estado siempre donde se merecía y, sin embargo, el éxito casi siempre le ha sido esquivo. Descubierta a los dieciséis para la Atlantic en su Detroit natal, alcanzó una cierta notoriedad hasta que, en los primeros setenta, se encontró con un magnifico disco bajo el brazo que nadie quería editar ¿Os suena?. Eso, como casi todo en el "cuento de Bettye" tuvo al final un final feliz, porque tuvo la fortuna de que ese disco inédito cayese en manos de un  coleccionista francés que lo publicó en el 2000, con tanto éxito, que una multinacional lo convirtió como "Souvenirs" en superventas.
Pero en aquellos setenta Betty tuvo que dejar su carrera en solitario para incorporarse a la compañía del alocado Cab Calloway, lo que, a la larga, ha sido bueno para su música. Pero pasó épocas tan malas como para "meterse" en la música disco con ún álbum que, quizá irónicamente, tituló "Doin' The Best That I Can", en español "Haciéndolo lo mejor que puedo". Y lo mejor que pudo hacer fue instalarse en Europa, donde se movió en los circuitos del jazz y del blues hasta que pudos ser rescatada para los estudios
El éxito de ese "I've Got My Own Hell To Raise" que le produjo Joe Henry, llevó a una "operación rescate" del mucho y muy buen material que había ido dejando Bettye en varias discográficas, en algunas incluso sin contrato, así como a la edición del magnífico directo "Let Me Down Easy In Concert".
Finalmente, hay que agradecer a Betty que después de haber alcanzado un éxito más que merecido, ya con sesenta años, haya decidido arriesgarse y "regalarnos" en 2007 "The scene of the crime", un álbum grabado para la compañía ANTI, la misma que acoge a Tom Waits, para el que buscó como acompañamiento a la banda de country-rock alternativo "Drive-by The Truckers", con un maravilloso resultado, como lo prueba este "Talking old soldiers", escrito por Elton John para su todavía autñentico "Tumbleweed Connection".



Como puedes comprobar, jazz, soul, blues, y una sutil presencia de country a cargo de Bettye y los chicos de "Drive-by Truckers". Una joya.

lunes, 30 de noviembre de 2009

POR CIERTO...


Más que telepatía -tú y yo mo somos ni tan guapos ni tan jóvenes como los quieren ahora en la tele- debe ser "radiopatía" o algo así. Dos días antes de tu "porcierto" de las "chicas mafalda" estuve hablando  largo y tendido con un amigo de la señora de Paul Simon -perdón, de la magnífica Eie Brickell- y le recoemendé encarecidamente todos sus discos, con o sin "The new Bohemians", porque acababa de comprar su último álbum "Stranger Things" en el que está incluído ese simpático y "acalipsado" "No dinero".
Esta banda siempre me gustó por su música, pero también por su humor y por sus títulos. Por ejemplo ese "Tirando gomas elásticas a las estrellas" , en el que se incluye su primer éxito "What I am", o ese "Picture perfect morning" que acoge una de las más curiosas y eficaces colaboraciones que conozco: la de Barry White.



Hablando de colaboraciones, nuestra Edie ha cambiado de banda y canta y toca ahora con Harper Simon, el hijo mayor de su marido, con el que ha creado "The Heavy Circles" , con los que no se descarta que colabore el propio Paul Simon.



Como ves, todo queda en familia. No sé si Harper será tan buen músico como su padre, pero más guapo sí lo es.

En cuanto a la Tedeschi, no sabía que tenía lazos familiares con la primera dama de tus anfitriones. Lo que sí sé es que me gusta. Tiene un cierto aroma a Bonnie Raitt joven y blusera y algunos de sus discos están muy conseguidos, por ejemplo "Hope and desire" que le produjo en 2005 Joe Hanry. Un tipo interesantísimo del que ya te he hablado que también ha estado detrás de joyas firmadas, por Solomon Burke, Ani DiFranco o Bettye Lavette o Ekvis Costello y Allen Touossaint, con o sin Costello, y que, cuando se pone a trabajar para sí mismo, consigue delicatessen como este "Scar" de 2001.


sábado, 28 de noviembre de 2009

DE LOS TEDESCHI DE BOSTON


Como su prima lejana, Susan Tedeschi es una belleza. A diferencia de la primera dama de Francia, Susan Tedeschi tiene una portentosa voz que recuerda mucho a otra grande del blues y del rock sureño: Bonnie Raitt. Susan (nacida en Norwell, Massachusset, en 1970) es bisnieta de Angelo Tedeschi, un magnate de los supermercados en Boston. Allí, en la más aristocrática de las ciudades estadounidenses, comenzó Susan Tedeschi a los 15 años su carrera artística con un grupo llamado "The Smoking Section". Tocando "blues" en los pub y cantando "gospel" en el coro de la Iglesia. Estudió en el muy prestigioso Berklee College of Music -una factoría de buenos músicos de jazz de la que es profesor Gary Burton- y aprendió a tocar la guitarra en el 95. Esto tuvo que ser un "declick" -como dicen los franceses- porque su trabajo obtuvo notoriedad nacional y consiguió ser la telonera de nombres tan importantes como B.B. King, John Mellecamp o Buddy Guy. En 2000 consiguió un gran éxito con su disco "Just Wan't Burn" que le valió una nominación a los Premios Grammy y en el que incluía dos temas con los componentes de Double Trouble, el dúo que arropaba a Stevie Ray Vaughan. El guitarrista tejano es una de las influencias de Tedeschi, que a la profundidad interpretativa de su voz añade una depurada técnica en los solos de guitarra como se puede comprobar en el siguiente video...

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Determinante en su carrera ha sido también su marido: el guitarrista Derek Trucks, hijo de Butch Trucks -percusionista y batería de The Allman Brothers Band desde sus inicios- y un virtuoso de la slide-guitar, que ha compartido escenario, entre otros, con Eric Clapton y ahora forma parte de la banda renovada de Gregg Allman. Con Derek y con su banda (como se puede apreciar en la foto de arriba y en el video de abajo), Susan toca habitualmente. Los dos viven ahora en Florida. En una casa junto a un río que inspira el título de su último disco: "Back to the River", altamente recomendable.

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viernes, 27 de noviembre de 2009

POR CIERTO...


...lo nuestro va a ser telepático, Javier. En la mañana del día en que colgaste tu último comentario había escuchado en la radio de la cocina -donde casi siempre está sintonizada una emisora sólo de música que se llama FIP- el "Anchorage" de Michelle Shocked. Una canción que me trae muchos recuerdos porque fue parte del material de un artículo que escribí en una efímera revista que se llamó `¡Qué Madrid!´dedicado a una generación de cantautoras surgidas a finales de los 80 y que identifique con Mafalda. Junto a Michelle estaban, entre otras, K.D. Lang -que ha demostrado su gran talento e impresionante voz en discos magníficos-, Tracy Chapman -que ha sido quizá excesivamente fiel a si misma-, Melissa Etheridge -muy desigual-, Tanita Tikaran -su último disco no consigo colocarlo ni regalándolo- y Edie Brickell, que sacó en 2003 un disco muy interesante llamado `Volcano´gracias, en parte, a la ayuda que le prestó su marido: Paul Simon y ahora ha vuelto con los New Bohemians. En el siguiente video -que me he descargado de su página oficial- se les puede ver currándoselo otra vez en un pequeño club e interpretando un nuevo tema: "No dinero". ¡Simpático!

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miércoles, 25 de noviembre de 2009

SACUDIDA



Hoy que escribo esta nueva entrada en nuestro blog, se celebra el Día Mundial contra la Violencia de Género. Quizá por eso me ha venido a la memoria la figura de una mujer valiente y distinta, Michelle Shocked, de la que tuve noticia allá por los ochenta, casi al tiempo que la tuve de tu persona.,
Recuerdo que, en el hoy desaparecido Madrid Rock, me llamó la atención la portada de su disco "Short Sharp Shocked". Luego supe que no se trataba de una foto posada, como aquellas con las que nos engañó maravillosamente durante tantos años Robert Doisneau. Es una foto real, en la que un energúmeno de la Policía de San Francisco "sacude" a una jovencita, mientras ésta grita. Aquella jovencita era nuestra Michelle que, al verse en un periódico, decidió que esa sería la portada de su primer disco y "shocked" su apellido artístico..
La discografía de MIchelle Shocked es como un torrente. Exhaustiva y sin temas escondidos. Michelle lo publica todo. Pero, si tengo que escoger uno de sus temas, quizá me quede con uno de los primeros, icluido, precisamente, en ese "Short Sharp Shocked". Se trata de este precioso "Anchorage"




Estoy seguro de habértelo grabado en alguna de esas antologías en cassette que, con mi música preferida, me gustaba regalar a los amigos, porque "Anchorage" es indispensable en ellas y está dentro de ese "folk rock" que tanto nos gusta.
Michelle es una mujer a la que le gusta desaparecer de vez en cuando, probablemente para tener algo que contar en sus canciones. Lo último que he encontrado de ella es un álbum maravilloso "To Heaven u Ride" que le fue "robado" en 2003, durante una aparición en el festival de bluegrass de Telluride, en la que se "marcó" un impresionante concierto de gospel con un quarteto de voces negras y una banda "ad hoc". El álbum, incorporado finalmente a su discografía, es más que recomendable y nos muestra a una Michelle imoresionante en un registro que no es el suyo.
Grabada posteriormente, pero aparecida dos años antes, está la triología, o no, porrque se puede comprar por separado, "Threesome", que incluye el divertido "Mexican standoff". y aparecido este mismo año tenemos el "Soul of my soul", en el que combina el rock casi duro, algo de electrónica, el  rhythm and blues u, claro está, esta aproximación popera ala folk que ha titulado "Pompeii"



En resumidas cuentas, muy recomendable esta Michelle "Sacudida" que un día cayó en mis manos, cuando quise "rescatarla" de manos de la Policía de San Francisco.
Te dejo de despedida este agridulce "When i grow up".

martes, 24 de noviembre de 2009

POR CIERTO...



Gracias por ponerme al corriente de la salida del nuevo disco de Tom Waits. No me cabía ninguna duda de que iba a ser magnífico, pero es que, además, es conmovedor. Me emociona especialmente la que para, mí, es su mejor composición "I'll shoot the moon" y ese "numerito" que monta con "Sous les toits de Paris" como fondo en "Live Circus". Soberbio. Pero no seré yo quien te prive del placer de comentarlo.
En cuanto a Brigitte Fontaine, venía siguiéndola desde que me topé con su "Rue Saint Louis en l?île", hacía delante y hacia atrás, pero tampoco conocía esa magnifica "Prohibitión".
Y por no irme de vacío, te dejo, os dejo, un hermsoo tema de Rickie Lee Jones que vuelve con un álbum aparentemente sencillo, pero tan íntimo y transcendente como el resto de su carrera.



El álbum, en el que colaboran desde Ben Harper a Alison Krauss, ha tomado el  título de este tema, "Balm in Gilead", y pretende ser eso: un bálsamo que cure nusetras heridas y salde viejas injusticias.



Ya ves. Rickie Lee Jones y Tom Waits juntos otra vez, aunque sea a su pesar

sábado, 21 de noviembre de 2009

LA MAIN DE DIEU

Con toda la polémica del gol de la selección francesa gracias a la mano de Henry y nuestro homenaje a Gainsbourg, me ha venido a la cabeza una canción que desde hace unos meses hace las delicias de aquellos que o bien no les gusta el futbol -que en Francia son mayoría- o bien no les gusta el seleccionador Raymond Domenech -unanimidad, tanto a los que les gusta el fútbol, como a los que no-. La canción se llama "Je Kiffe Raymond" -algo así como "Me pone Raymond"- y la interpreta Catherine Ringer. Tiene mucha coña...

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Catherine Ringer (Suresnes 1957) fue la media naranja de un dúo de modernos que se llamaba `Les Rita Mitshouko´hasta que el guitarrista y compositor Fred Chichin falleció hace ahora dos años. Todos hemos oído su éxito planetario "Marcia baila", dedicada a la bailarina argentina Marcia Moretto. Pero Catherine Ringer es alguien muy especial que me atrapó con otra canción incluida en un album titulado "Jazz à Saint Germain" en la que interpreta un tema que glosa la felicidad de los carniceros de los antiguos mataderos de París: "Les joyeux bouchers de La Villette", que siempre me ha parecido un ejemplo de humor negro cantado.

Pero, además, Ringer fue actriz porno en los años 70 con películas como `La Fessée´ o `Body Love´y, -¡alucinas Javier!-, esto fue algo que no le gustó a nuestro Serge Gainsbourg que en un programa de televisión en directo reprochó a una jovencísima Catherine Ringer ser una guarra porque él podía ser un provocador, pero "nunca había mostrado su sexo". Esto es literal, como se puede comprobar en el video-testimonio que cuelgo a continuación. ¡Saludos!

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POR CIERTO...





...Gainsbourg sigue vivo en Francia. Forma parte de la identidad nacional que busca el Ministro de la Inmigración, aunque no creo que sea lo que quiere encontrar. Gainsbourg es... el francés que está todo el día protestando entre dientes; el que alza la voz para defender sus derechos; el que imagina cómo satisfacer sus fantasmas aunque sea con elipsis -lo digo por France Gall-; el que no acepta lo políticamente correcto y lo que viene desde arriba, simplemente porque viene desde arriba; el que actúa por amor y solidaridad o, mejor aún, porque cree que es justo...

Y en la "chanson", también. Pese a que vivo en Francia, no soy muy fan de la canción francesa. Aunque, hay artistas a los que reconozco el mérito y que me ha sorprendido por su lucidez pese al alcohol que corre por su venas, ¡mujer! -que hubiera dicho el pedante de Ramoncín-. Uno de ellos es Brigitte Fontaine. En su último disco interpreta un tema: "Prohibition", que es demoledor por su sinceridad y sentido de la transgresión.

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viernes, 20 de noviembre de 2009

PERVERSIÓN



Siento yo por Serge Gainsbourg algo parecido a lo que tú, querido Patiño, sientes por Tom Waits. No sé que tiene que hasta sus canciones más simples me conmueven. Era un tipo inteligente, muy nteligente, que, sin emabargo escogió vivir en el filo y matarse. Todos sus excesos respondían a una irresistible necesidad de transgredir, de tirar por elevación para no sentirse adocenado.
De algún modo, Gainsbourg siguió los pasos de Boris Vian, con un pie en el jazz y otro en la parodia, para dejarnos el mejor pop que se haya hecho en Francia en mucho tiempo. Sus letras van de lo más simple a lo sublime, enrredándose siempre en los juegos de palabras y en los dobles sentidos.
Como me temo que no será la primera vez que necesite hablar de este genio de la música popular del siglo XX, adorado por las mujeres a las que adoraban los hombres, me voy a permitir pedir una reflexión a los que escuchan deprisa y sin tiento. Desgraciadamente, para muchos, la obra de Gainsbour s ereduce a una canción, Je t'aime, moi non plus", y más concretamente a una versión, la que grabó con una jovencísima Jane Birkin, a despecho de la mismísima Brigitte Bardot, para la que había sido escrita. Esta es la famosa versión con la Birkin y este el inocente clip con que se promocionó.



Sin embargo, yo soy de los que piensan que la mayor perversión que cometió Gainsbourg fue hacer cantar a France Gall, la rubita que gan Eurovisión con su ·muñeca de cera", una canción, toda ella doble sentido... y de chupetones. Aquí va "Les sucettes".


Perverso ¿verdad?
Años después, France aseguraba no haber "pillado" el doble sentido de la canción ¿La creemos?

POR CIERTO...



... ¡Dios, qué bueno! Ya me tienes buscando música de tu "ahijado". Es magnífico. Todo un compendio del mejor Rhythm and; Blues. Un funk transparente. Y qué decir del clip. Tiene también toda la estética del mejor soul de uno y otro aldo del Atlántico, con homenajes a Shirley Bassey y su "cabecera" de 007, al Queen and King de CarlaThomas y Otis Redding, a Stevie Wonder. En fin, un lujo.
Te lo cambio por un soulman blanco del que espero novedades después de su "`primer segundo" disco, el magnífico"Roll with you". El chaval, porque apenas supera la veintena, es de Bostón y tuvo la suerte se tropezarse con la veterana soulwoman Mitty Collier, con un discreto éxito en los sesenta. que no dudó en transmitirle su magia. El chico se llama, supongo que ya lo sabes, Eli Paperboy Reed y hacía este directo en París el 18 de julio de 2008, con "paradinhas" de viejo zorro incluidas.

EL AHIJADO DEL SOUL

Black Joe Lewis nació hace 28 años en Round Rock, una pequeña localidad de la periferia de Austin (Tejas), de una madre soltera que trabajaba como obrera en una fábrica. Elementos suficientes para templar un carácter. Y este cantante y guitarrista que está causando sensación con su primer disco "Tell'em what is your name" aparecido en septiembre, tiene carácter y descaro para considerar que él y su banda, The Honeybears, tienen "más rock'n'roll que Sharon Jones and the Dap Kings y la mismísima Amy Winehouse", según ha declarado él mismo a la prensa francesa que aplaude, como la anglosajona, lo que se considera el eslabón perdido entre el blues rural y el punk-rock americano. Joseph Lewis, su verdadero nombre, es más directo y considera que pone punk en su soul. Será por eso que dedicó su primer éxito:"Bitch I Love You" a la Reina de Inglaterra.
Cuenta él mismo que a los 19 años, después de haber dejado el instituto sin terminar, se puso a trabajar en una tienda de instrumentos de segunda mano en Austin. Allí descubrió la música. Se compró su primera guitarra y después de encerrarse un año con ella, salió con hambre de tocar donde fuera, hasta en la calle, para interpretar un repertorio prestado Lightnin'Hopkins y Howlin Wolf. El blues está muy presente en temas como "Master sold my baby", aunque es el soul -muy próximo al sonido del sello Stax y de artistas como Sam & Dave y Ike Turner- impregna el resto del album, que se puede escuchar íntegramente en su página web. En el video oficial del tema "I'm broke" se ven claramente cuales son sus influencias...

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¡Una pasada! Si James Brown era el padrino del soul, Black Joe Lewis es el ahijado... Y además es tejano como mi añorado Stevie Ray Vaugahn.

jueves, 19 de noviembre de 2009

POR CIERTO...







...los amigos de mis amigos son mis amigos y lo mismo se puede aplicar para los amigos de mis músicos favoritos. El simple hecho de que Chuck E. haya sido amigo de Tom Waits, le convierte automáticamente en uno mis músicos e intérpretes favoritos y más aún después de ver el video de "Good Bye So Long". Esto me recuerda aquella frase de que el blues no es un estilo musical, es una manera de vivir. No se quien la dijo pero compite con la formulada por el propio Tom Waits en una reciente entrevista publicada en `Liberation´con motivo de su interpretación del diablo en la última película de Terry Gilliam: "El diablo no existe, sólo es Dios que está borracho". Un paralelismo que ya utilizó en su canción "El piano ha bebido, no yo". El martes que viene sale el nuevo disco del genio de Pomona: "Glitter and Doom Live". ¿Un poco de publicidad?


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martes, 17 de noviembre de 2009

POR CIERTO...



Por cierto ¿Sabías que nuestro común amigo Pedro Blanco tiene como sintonía de uno de los tramos de su programa este tema Andrew Bird?
Yo no soy muy de silbiditos ¿Será por sobredosis de Kurt Savoy y "El puente sobre el río Kway"? Tampoco de violines. Soy más de violoncello. Aunque adoro Montmartre sin turistas,  una utopía más y algún violín, no muchos, como el de Stephane Grappelli con "tu" Django Reinhart, con Michel Petrucciani o con Yehudi Menuhin. Va por ellos, aunque, aquí, la orquesta, no los dos genios, suene un poco a baile de pueblo.



Manías de viejo. Lamento no haber encontrado un clip libre de derechos de Grappelli y Petrucciani en su álbum "Flamingo" que es más que recomendable, especialmente los temas "Flamingo" o "These foolish things".

CHUCK E, EL QUE ESTABA ENAMORADO



Chuck E Weiss es el protagonista de una de las más hermosas canciones de Rickie Lee Jones, "Chuck E's in love". Un tema delicioso y evocador, a partir del cual cuesta imaginar la dureza de aquellos años del punk que vivieron inseparables, en el Motel Tropicana de Hollywood, Chuck, Rickie y su entonces pareja Tom Waits, cuando querían crear y vivir a toda costa.

Chuck E era el hijo de los propietarios de una tienda de música de Denver, Colorado, que frecuentaba los bares donde se hacía buen blues y donde una noche conoció a Lightnin' Hopkins que se lo llevó de gira, con lo que aquel jovencito tuvo la oportunidad, no sólo de escuchar, sino de charlar y tocar con los mejores, desde Muddy Waters a Howlin`Wolf.
Cuenta la leyenda que después de aquella gira pasó ocho años encerrado en su habitación de un edificio de apartamentos de Denver. Después, California y los días tan oscuros como dorados, un dico en 1981, "The Other Side of Town" , cuya portada, no podía ser de otra manera, muestra una desordenada habitación de hotel y ¡dieciocho años después! el legendario "Extremely cool", del que aquí va una muestra tan desnuda como sincera.



Aquel álbum contó con la producción del ya inaccesible Tom Waits, que no sólo le regaló temas inéditos, sino que puso su voz y su percusión en algunos de los cortes. Después del tirón de "Extremely cool" llegaría, dos años después, "Old souls &; Wolf tickets" , en el que incluyó un curioso dúo con el legendario Willie Dixon.
Ya en el 2006 apareció su, por el momento último álbum, "23rd and Stout", un trabajo de su lado gamberro en el que, sin dejar de lado sus referencias, Tom Waits incluido, explora "bromas" vocales dignas de más de una escucha y del que os dejo este gamberro "Goodbye, so long".



La música de Chuc E Wiss es muchas cosas a un tiempo, pero es, sobre todo, el reflejo de su vida empapada en noche, en blues y en ilustres amistades. Una música que quiero compartir contigo, Chema, y con todos vosotros.

EL HOMBRE PAJARO


No es sólo un cantante. No es sólo un violinista. No es sólo un silbador. Es Adrew Bird.

Creo que la primera vez que tuve noticia de él fue viendo la televisión. Actuaba en París y alguien hacia una reseña en la que uno de los mayores méritos de su carrera artística había sido participar en uno de los discos de la excentrica Björk creando sonidos singulares con su silbido y su violín. Lo de silbar es complicado. Hay muy pocos músicos que hayan conseguido hacer carrera gracias a soplar a trevés de los labios con arte. Uno de ellos es el longevo Toots Thielemans: toda una institución en Bélgica. El caso es que me fui a Internet y busque a Bird y allí encontré algunos discos en los que silbaba, pero sin abusar. Lo que me dejó más tranquilo. Descubrí a un cantante singular que consigue conjugar el folk, el rock independiente y el jazz. Su disco "The mysterious production of eggs"(2005) y el último "Noble Beast"(2009) me sorprendieron por sus ambientes y su lirismo. Me hice adicto. Ahora, documentándome sobre él para este blog me he enterado -"¡hay que leer más!"- que Bird empezó en Squirrel Nut Zippers, una banda que recupera el swing y el jazz de antes de la Gran Guerra y que un amigo me había recomendado como respuesta a mi consejo de que escuchara a Sanseverino. Todo se conecta en esto de la música. (Hasta esa estética de cabaret que ya utilizó el genial Waits y que recupera en su último disco el gran Sabina.)

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La semana pasada, Andrew Bird actuó en París y no pude ir a verle. Para consolarme, cuelgo este "mini concierto" grabado en las calles de Montmartre que, además, se que hará las delicias de los que, como Javier, son nostálgicos de la Ciudad Luz y también me sirve para aconsejar una página web en internet que es para perderse en ella y desconectar: La Blogotheque.

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