sábado, 16 de noviembre de 2013

DESCUBRIENDO A LA CHICA DEL VIENTO

Hace ya mucho tiempo, demasiado, querido Fernández, que te debo estas líneas. Tú andabas aún por París, siguiéndole el rastro al manouche, esa peculiar forma de jazz, cuyo gusanillo me inoculaste para siempre y que ya comienza a escucharse en las calles de Madrid, como, por ejemplo, cada mañana de domingo en medio de ese ajetreo tranquilo, valga la paradoja, que es el Rastro, cuando el sol comienza a situarse en lo alto.
El manouche, esa forma callejera del swing, en la que  toda una banda, incluido el brillante y compacto metal, se transmuta en apenas dos guitarras y un contrabajo, es una especie de jazz de campaña, callejero y fácil de transportar, excepción hecha del voluminoso contrabajo, muy apropiado para estos tiempos de incomprensión en que a más de un artista le toca salir corriendo. No es raro pues que esa música, para la que se precisa una increíble velocidad a la guitarra, fuese, hasta hace poco, terreno casi exclusivo de gitanos, mejor dicho, de gitanos franceses y belgas, herederos del legendario Django Reinhart, cuyos ecos aún resuenan en París, muy cerca del Periférico,  junto al Mercado de las pulgas.
Pero no sólo París y no sólo el jazz manouche . También las costas del sur del hexágono, justo donde coinciden las marismas con toros y caballos, saben de guitarras gitanas. Aunque esas guitaras tengan un sabor más español, más de aquí, un sabor a rumba, a la rumba que, como cantó el Gato Pérez, nació en Barcelona, en la calle, hija de Cuba y de un gitanito y que suena a cada instante junto a esas casas y caravanas desde donde el olor a puchero y ese sonido de guitaras parecen empeñados en decirnos que ya no estamos en Francia.
Es precisamente allí, en las playas y marismas de la Camargue, junto al Mediterráneo, donde nació Cathy Claret, la gitana francesa y rubia que un día, quedó cautiva de Sevilla, de sus 3000 viviendas y sus gitanos, deseosos de recibir de sus manos ese Bolleré que "te quita las penas" que un día Cathy hizo canción, unas playas donde arranca "La chica del viento / Wanderer" un documental, resultado del minucioso trabajo de la chilena Fab Llanos que resume en apenas dos horas los veinte años, las decenas de amigos, algún que otro no tan amigo, y los miles de kilómetros que llevan desde los inicios de una carrera, la de esa gitana, mitad lolita, mitad susurrante diva de los sesenta, que, pudo haber cedido a las imposiciones de la industria, y haberse convertido en una estrella del sistema, al uso, y que, por seguir siendo libre y del viento, fiel a su música, se quedó en eso tan digno como poco rentable que llamamos "artista de culto". Aunque, a cambio de la renuncia, como ella misma aclara, obtuviese el premio del respeto propio y de la dignidad intacta, además de una hija dulce y preciosa, a ala que puede transmitir sus sueño..
La Camargue, París, la costa de Barcelona, el Barrio de Gràcia, Granada, La Alpujarra y Sevilla son algunos de los escenarios que Fab ha recorrido junto a "la" Cathy, para rodar una "road movie" que quiere ser un canto a la amistad y a esa dignidad que un día quizá fueron obstáculo, pero que, hoy, son la sólida plataforma desde la que la chica del viento quiere relanzar su carrera, escenarios y personajes que definieron el injusto paréntesis de dos décadas de casi silencio y que van desfilando ante la cámara de Fab. para contarnos quien era y quién es esta peculiar gitana.
Su compañero "el Titi", Rosy de Palma, los hermanos Amador, la familia Motos, los que fueron sus vecinos en Gràcia, el gitano hippy de la Alujarra, Gypsy Floyd, el responsable de la Virgin France en que lanzó su primer disco, la fan japonesa, Bebe, Pascal Comelade, ingenieros de sonido, músicos de entonces y de ahora, o, simplemente, amigos, muchas veces ambas cosas a la vez, como es el caso del deslumbrante Hook Herrera, toda una estrella del blues y padrino de su la hija de Cathy.

En fin, toda una lección de arte, de amistad y de vida que firman estas dos mujeres, Cathy y Fab, Fab y Cathy, que un día puso en mis manos quien entonces la autora que era entonces sólo "amiga de Facebook" y a la que nunca agradeceré lo bastante haberme dejado compartir esa inteligente mirada sobre la historia de "la chica del viento". Una mirada que podrá ser también vuestra en unos días dentro del festival de cine independiente y de culto de Madrid, Cinemad, y que el martes 3 de diciembre se preestrena en la sala Maldà de Barcelona

sábado, 14 de abril de 2012

50 AÑOS




Nunca estuve en Argel, pero dos grandes amigos que se vieron atrapados por la suave luz que desprenden las casas alineadas en cascada hacia el mar me prestaron sus recuerdos. Y cuando veo, en las fotos, ese paseo marítimo de grandes edificios afrancesados o la amurallada Cashba de la ciudad vieja pareciera como si fueran parte de mi propio pasado. Como si yo hubiera sido uno de aquellos “pied noir” que abandonaron el país como consecuencia del desgarro que supuso la guerra de independencia, que tuvo también algo de guerra civil. En eso, Argelia también nos recuerda nuestra propia historia reciente.

Desde Tánger hasta Túnez, hay un ambiente “andalusí” que impide al que viene de la península sentirse extranjero. En los rasgos de la gente, en la forma de vestir –tan parecida a aquellas de nuestros abuelos- e incluso en las palabras, como “gusto”.

Ahora, 50 años después de la fractura, músicos que se quedaron en la orilla del sur del Mediterráneo se han reunido con los que tuvieron que marcharse a la Norte para vivir la felicidad de tocar juntos las melodías del “chaâbi”, el sonido del pueblo nacido en los años 20. A este proyecto, que algunos comparan con el del Buena Vista Social Club y al que sólo une la coincidencia de ver en escena a músicos septuagenarios, le han dado el nombre de Orchestra El Gusto…



El “chaâbi” es una mezcla de influencias andaluzas, bereberes y religiosas y se tocaba tanto en los cafés, en las bodas, en las “machachas” –fumaderos del submundo argelino- y, lo que me parece más alucinante, en las peluquerías. Cantado en árabe, bereber y francés, este ritmo popular refleja en sus letras la vida cotidiana, con sus miserias, sus romances… pero sobre todo aproximaba a las comunidades separadas por la religión o el origen porque está basado “en el placer de estar juntos”….


Los músicos del “chaâbi” suelen ser autodidactas aunque en el caso de la Orquesta El Gusto, la mayoría estudió en el Conservatorio de Argel, donde este género entró de la mano del “jeque” El Anka, quien lo modernizó y estructuró. Un mito del laúd…

Una de las piedras angulares de la reunión es el acordeonista Mohamed El Ferkioui pero también el pianista El Hadi Halo, hijo del maestro, y el cantante y tocador de laúd Abdelkader Chercham…
El gusto - AbdelKader Chercham par DzCaNaL

Allí está también el cantante judeo-árabe, Luc Cherki, quien canta con orgullo su condición de “pied-noir”…



En definitiva, una historia de concordia, de tolerancia, de nostalgia, de compartir que también ha quedado reflejada en un documental que nos permite volver a Argel...

lunes, 20 de febrero de 2012

POR CIERTO…



…rememorando y disfrutando las ilustres dinastías que nos ofrece la música francesa –pasa un poco lo mismo en el cine, en el teatro, en la industria y hasta en la política-, me ha dado por pensar que, en algunas ocasiones, es el hij@ célebre quien hace descubrir a sus progenitores. Al menos a aquellos que son de su misma generación.

Le he estado dando vueltas al pop, al rock y al blues pero no consigo establecer un ejemplo de lo que digo. Por el contrario, enseguida han llegado a mi cabeza algunos casos en el jazz.

A través de Branford Marsalis -al que descubrí al frente de la banda con la que Sting grabó, a mi juicio, sus dos mejores discos “The dream of the blue turtles” y el directo “Bring on the night”- accedí no sólo a su hermano Winton, sino sobre todo al sensible y modesto Ellis Marsalis, que, a pesar de ser profesor en las universidades de Virginia y de New Orleans, seguía tocando en los años 90 en los pequeños locales de su ciudad natal…



Lo más impresionante de Ellis es sin duda haber transmitido a sus hijos la misma pasión por el jazz que cada uno de ellos aborda de una manera diferente, como sus instrumentos. Branford, el heterodoxo explorador; Winton, el ortodoxo; Delfeayo, el cuidador de la cantera y Jason, el benjamín y uno de Los hombres calientes. Todos ellos, juntos, suena así…



Uno de los saxofonistas que más han popularizado el jazz en los últimos años y que, como Brad Meldahu, se aproxima más a las estrellas del pop es Joshua Redman, al que pude escuchar por primera vez en directo en el homenaje que la población belga de Dinant brindó a su hijo predilecto e inventor del saxófono, Adolphe Sax. Redman –esto me costó más apreciarlo- es el hijo del ya fallecido Dewey Redman, compañero de cuartetos y quintetos del tan excéntrico como excelente Keith Jarret y de nuestro admirado bajista Charlie Haden, como se puede y se debe apreciar en esta formación que completa Paul Motian… (perdón por el sonido del principio, pero es lo que tienen los videos antiguos)




En plan más exótico, está el caso de Norah Jones. Ya se, ya se que me vas a decir que su padre, Ravi Shankar, es de sobra conocido en todo el mundo desde que George Harrison incorporase el sitar en “Norwegian Wood”, pero quizá no nos hubiéramos enterado que tiene otra hija, Anoushka, que es una maravilla como queda de manifiesto en el último disco que le ha producido Javier Limón. Sólo por descubrir a las dos hermanas de padre juntas merece la pena…



Para el final dejo a mi último descubrimiento personal: Miúcha, una cantante brasileña que generacionalmente hace de nexo entre los “inventores” de la bossa: Jobim, Vinicius y Joao Gilberto –con el que se casó- y los tropicalistas, en concreto con su hermano Chico Buarque de Holanda. De ello, da cuenta el siguiente video en el que canta una canción de su hermano acompañada de Toquinho en un programa de entretenimiento del poeta Vinicius…



Miúcha es ahora reconocida internacionalmente por ser la mamá del nuevo fenómeno de la canción brasilera: Bebel Gilberto. Aquí está, de hecho, ejerciendo de madre e introduciendo a su hija en los escenarios…



viernes, 13 de enero de 2012

POR CIERTO...


Lo primero, perdón por haber ocultado a tu pequeña belga tras la inhóspita rotundidez de Angela Merkel. pero te aseguro qe más que con Cádiz, lupas y otros menesteres tiene que ver con mi torpeza no del todo achacable a mis dificultades de visión. De todos modos, si el error te sirvió como justificación para colgar en este blog la maravilla que es la canción y clip de Tom Zé, doy por bienvendio el errpr.
Pero vamos a lo que vamos, que no es otra cosa que el "por cierto..." que me merece tu pequeña belga. Y ese "por cierto..." no es otro que otro belga. Un rockero belga que ya es una leyenda y que es llamado por todo aquel que quiere "adornar" sus discos con una voz rotunda y cascada y una forma inimitable de cantar. Ese rockero es Arno, adorado por Jane Birkin y por el hijo de su amado Serge Gainsbourg. Un rockero que interpreta así.



Arno, nacido en Ostende, comenzo su carrera en inglés, idioma en el que obtuvo sus primeros éxitos, hasta que cayó en la cuenta de que el mercado francés era el más apropiado para su música.
Se dice de él que es el Higuelin o el Tom Waits belga, creo más que por afán de simplificación que con animo de precisar. Voz ronca: Tom Waits y rockero: Higuelin o, por qué no, Bashung.
Lo cierto es que quien le haya escuchado alguna vez no tendrá dudas de que Arno es único.



Como queda claro en este tema, los grandes rockeros, especialmente los que más se las dan de duros, se deshacen en las baladas y son capaces de dar en ell,as matices inalcanzables a los blandos que habitualmente lanzan sus redes en esos mares. Y, por si queda alguna duda, ahí va esto.



En fin, no hay que perderse a este tipo genial. Tanto en sus propias creaciones, como en las innumerables versiones que hace de los temas de otros. Yo, ahora me voy de nuevo a Cádiz, para perder algo nuevio y, en el tren, Arno acompañará mi viaje

HIJOS DE...


Hace más de tres décadas, cuando decidí cambiar los animales como objeto del interés de mis estudios por el cine, una canción escuchada en las fm, extrañamente para en francés, se constituyó en mi banda sonora interior. Esa canción, de un delicado e inteligente pop, la interpretaba un joven de rasgos, que no de aspecto, no precisamente franceses, más bien un tanto nortefricanos, llamado Louis Chedid, que, cusriosamente, me recordaba sobremanera a mi amigo Sergio. La canción, que de vez en cuando sigo escuchando, se llamaba y se llama "Ainsi-soit-il", "Así sea, y, a pesar de los años, sigo siéndole fial al autor.



Con el tiempo supe que Louis Chedid había nacido en Egipto, que era hijo de una de las más reconocidas poetas francesas, Andrée Chedid, nacida a su vez en el Líbano, y de un científico de la misma nacionalidad.
La carrera posterior de Chedid ha sido, y está siendo, larga y fructífera, por lo que no puedo dejar de recomendaros cualquiera de los muchos álbumes que ha publicado desde entonces.
Pero lo que me ha hecho traerle aquí es el hecho de que Louis Chedid tiene, a su vez, un hijo que ha revolucionado la música francesa en los últimos tiempos, Mathieu Chedid, que, curisoamente, ha escogido conquistar su sitio con una única M, la inicial de su nombre, como nombre artístico. Lo cierto es que con esa M y su peculiar aspecto le basta.



El no menos peculiar falsete de M Chedid y, sobre todo, su virtuosismo a la guitarra le han hecho imprescidndible en una gran cantidad de grabaciones, para las que es reclamado como colaborador de lujo. Por ejemplo en el último álbum de Lulu Gainsbourg, en cuya presentación pública, el hijo del gran Lucien Gainsbourg no le quiso poner falta. Lo tuvo sobre el escenario a la guitarra y junto a Ayo.



Magnífico y nada decepcionante, por cierto, ese disco homenaje de Lulu a su padre, "From Gainsbourg to Lulu", en el que hay verdaderas joyas como esta "Javanaise" que transforma y embellece aún más si cabe Richard Bona.



Otro magnífico hgijo de... de ka música francesa es Arthur H, hijo de Jacques Higuelin, dotadoi de una voz sugerente y llena de matices y¡, además, un verdadero virtuoso del piano, como lo demostró en el último doble álbum, "Mistic Rhumba", en el que repasa, con sólo su piano, lo mejor de sus creaciones. Arthur H se ha movidoen el territorio del jazz y se nota, pero también en la música electrónica y en los ritmos latinos. De uno de sus últimos discos "Adieu Tristesse", sale este tema que es un guiño y un juego con la música de uno d elos clásicos franceses que más ha influido en la música de este siglo y el pasado, Eric Satie. Aquí interpreta esta "Chanson de Satie" con las voces de Feist.



 uno de losQuien sin duda debe llevar la música en la sangre es Thomas Dutronc, hijo de la mítica Françoise Hardy y del no menos mítico Jacques Dutronc. Un magnífico guitarrista que se debate entre el pop más pop y su gran pasión, el jazz manouche, como en este caso.



Por poner un punto final a los hijos de... que Francia nos ha dado en los últimos años, no podemos olvidarnos del lánguido Vincent Delerm, hijo del escritor y periodista Phillip Delerm, columnista en Le Monbde y autor, entre otros éxitos, de ese panfleto tan vitalista y tan francés que tituló "El primer tragoo de cerveza y otros placeres de la vida". Vincent ha dado una nueva dimesnsión a las canciones que hablan de la vida cotidiana y de una adolescencia que se prolonga interesadamente en el tiempo. Magnífico músico, es autor, además, de canciones para otros, como las que firmó para el actor François Morel. En su faceta de intérprete es tan interesante como sigue.


En el resto del mundo, especialmente en la música anglosajona, los ejemplos se multiplican. Están los hijos de Lennon, de Dylan, el de Woody Guthrie, Arlo, y tantos y tantos que harían la nómina interminable. Yo me voy a detener sólo en dos.
El primero, un hombre que merece reconocimiento sólo por el hecho de ser hijo del productor que financió con su propio dinero las primeras grabaciones discográficas de alguna de las grandes figuras del jazz, entre ellas Billie Holifay. Y no sólo eso, tambien descubrió para los estudios de grabación a figuras como Bob Dylan o Bruce Springsteen. Se trata de John Hammond que, para su carrera en el folk y el blues, sólo recibió de su padre el nombre.



El otro hijo de... del que tampoco quiero olvidarme es James McMurtry, hijo del novelista y guionista cinematográfico Larry McMurtry,  autor, entre otros, de los guiones de "The last picture show", la magnífica fotografía de la juventud rural  de la Norteamerica de los sesenta, o el de la triunfadora en lso óscars "Brokeback Mountain".
James, que se mueve en ese género, cajón de sastre de otros géneros, que hemos dado en llamar "americana", es, además, un activista de izquierdas que se la jugó y mucho durante la ominiosa administración de Bush hijo, recordando que estaba metiendo a los jóvenes en otro Vietnam.



Evidentemente hay muchos más hijos de... algunos olvidados intencionadamente y otros, simplemente, olvidados. Sé que esta entrada te va a dar trabajo, querido Fernández, así que manos a la obra. Quede como corolario de lo escrito hasta ahora que la cultura genera cultura y, sobre todo, la creatividad genera creatividad. Por eso, de padres creadores nacen hijos creadores, entre otras cosas, porque en ambientes abonados para la cultura, la cultura crece mejor.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Por cierto...

...que con tanto irte a Cádiz y perder la lupa y las llaves, me has retirado a mi "pequeña belga" de la ventana que aparece en tu blog "A media luz" y las has sustituido por una foto de Merkel. ¡Qué horror! Pero todo este trasiego de blogs, lupas, gafas, cumbres, crisis, euros... me ha traido a la memoria una canción que me descubriste y que creo viene al pelo de la situación en la que vivimos de propaganda para vendernos lo inevitable cuando siempre hay alternativas... Supongo que ya sabes a cual me refiero: "Tô" de Tom Zé...
"Te estoy explicando para confundirte, te estoy confundiendo para esclarecerte. Te estoy iluminando para cegarte, te estoy dejando ciego para poderte guiar"...

Un abrazo y nos vemos pronto...

martes, 29 de noviembre de 2011

P'tite belge

¡Me ha costado! Pero cuando la escuché y la vi en un programa de televisión, me puese a escribir esta entrada mientras recordaba aquella canción de Jacques Brel en la que ensalzaba con ironía las bondades de las flamencas. Las belgas, no las del arte hondo...

Rubia, de claros ojos azules, poquita cosa en el escenario, Selah Sue es la nueva revelación de la fecunda escena bela. En su voz rasgada y melódica, algunos ven la continuación de la malograda Amy Winehouse. Incluso los avispados responsables de "marketing" de su compañía de discos le han puesto el mismo peinado. Esperemos que su carrera artísica y vital trascurra por otros derroteros. De momento, en su album debut se ha visto arropada por algunos músicos de reconocida trayectoria como el afro-alemán Patrice, la impresionante bajista Meshell N'degeocello y el rapero Cee-lo Green con el que ya había grabado el año pasado un dúo para el album The Lady Killer titulado Please...

Nacida hace 22 años en una población del Brabante flamenco próxima a la universitaria ciudad de Lovaina, Sanne Putsey -su verdadero nombre- es hija de un funcionario y de una enfermera. De niña estudió ballet y, según cuenta en las entrevistas, nunca había pensado en dedicarse a esto de la canción a pesar de que no desafinaba. Pero su voz, como su cuerpo, comenzó a cambiar con la adolescencia y entró en un estado depresivo -con tratamiento incluido- que la llevó a la guitarra: una tabla de salvación a la que se agarró con tanta fuerza que los psicólogos le aconsejaron, a modo de terapia, volcar sus pensamientos en la escritura. De ahí salió el material que conforma el esqueleto del primer disco en el que se suceden los "hits". El primero de ellos, en homenaje a una de sus principales influencias: Bob Marley, se llama "Raggamuffin"... Esta "p'tite belge" recuerda en el escenario a Janis Joplin en camisa blanca y está rodeada de un grupo joven que suena fráncamente bien. Su éxito ha sido fulgurante en su país -donde fue elegida como telonera de Prince a finales del año pasado y ha sido cabeza de cartel en los principales festivales de verano- y en Francia, a pesar de cantar en inglés, le han concedido este año el prestigioso Premio Constantin destinado a dar a conocer a "artistas poco mediatizados". No es el caso, Selah Sue ha vendido 170.000 ejemplares de su disco y ya ha actuado en la prestigiosa Sala Olympia de París. Esta fascinación viene sin duda por esa voz rasgada que recuerda a Amy en su tema estrella "Crazy Vibes"... Sus verdaderas influencias musicales vienen de Erykah Badu y de Lauryn Hill, la cantante de Fugees, cuya canción "Selah" está en su nombre artístico. A ella se remite y rinde homenaje en sus actuaciones en directo... Selah Sue es también sensibilidad a flor de piel. Su tema "Mommy", arreglado por N'degeocello (cuyo nuevo disco, por cierto, es bastante interesante), la presenta en su mínima expresión: voz y guitarra... Espero que al final de este "post" ya hayáis adoptado a esta "p'tite flamande". Por cierto, os dejo con la canción de Brel que sabe a cerveza rubia y a chocolate...
Jacques Brel Les Flamandes 1962 engl.sub par lightning49

lunes, 31 de octubre de 2011

POR CIERTO...



...hay banquillo. Si me permites, querido Hernández, esta expresión tan futbolera para un asunto de tanta sensibilidad y finura como la "chanson" francesa. Es la esperanza que nos queda ante la pérdida de artistas que buscan más la belleza que la fama efímera y la rentabilidad económica inmediata que nos ofrecen estos tiempos de vorágine. Artistas que como Allain Leprest no sólo quieren que les oigan, sino que exigen ser escuchados.
Entre los que toman el relevo destacan varias voces femeninas, lo que sin duda te alegrará aún más el corazón. Hay variedad, además, para gozo de nuestros sufridos seguidores.
La primera se presenta con la desnudez de su nombre artístico: L. Esta parisina nacida como Raphaële Lannadère hace 30 años es la nueva sorpresa elogiada por otro representante de la chanson de nombre mayúsculo: M -Mathieu Chedid- y por la mismísima Brigitte Fontaine. No es una recien llegada. Lleva diez años peleando y ha conseguido que su primer disco "Initiale", aparecido la pasada primavera, sea ya objeto de culto. Su aspecto frágil, casi transparente, se compensa por unas convicciones que sin duda Leprest aplaudiría. "El esfuerzo intelectual y personal que se invierte en un disco y luego en escena, no es para tomárselo a broma", dice L -pronunciesé como el nombre de la revista femenina-. Su profesora de canto asegura que "es un fenómeno capaz de cantar fados, tangos y flamenco, pero que siempre opta por retenerse en favor de los textos". Dicho todo esto, lo mejor es apreciar su arte en este video-clip de promoción...

Jalouse - L (Raphaëlle Lannadère) [Clip Officiel] par L-officiel

En plan más auténtico, una de sus prestaciones en directo con la enorme canción "Petite"...


"Petite" - Maroquinerie Décembre 2009 par L-officiel

A la espera de su confirmación, busquemos un valor seguro: Camille. Desde que en 2005 sorprendiera a todo el mundo con un disco titulado "Le Fil", que desarrollaba una serie de temas alrededor de una misma nota, todo son expectativas en torno al trabajo de esta licenciada en Ciencias Políticas. Muchos se vieron decepcionados con "Music Hole" (2008) totalmente cantado en inglés y ahora vuelven a extasiarse con "Ilo Veyou" que, a pesar del juego fonético del título, vuelve al francés y a la voz como instrumento. "L'etoruderie" -"El aturdimiento"-en versión acústica lo constata...

Camille - L'étourderie (acoustique) (HD) par CamilleOfficiel
Para los que quieran profundizar aún más en esta especie de Björk francesa, nada mejor que contemplar su última prestación en la televisión pública -en las privadas estas cosas impiden tener el cerebro apto para recibir las gili.... necesarias para permanecer anestesiado-...

Camille - live à Ce Soir Ou Jamais, France 3... par CamilleOfficiel

Pero como no sólo de concepto viven los seguidores de la chanson, también hay cantantes frívolas y, además, a pares. Es un dúo, claro, pero se llaman Brigitte, como aquella mujer a la que creó Dios por obra y gracia de Vadim...


Son jóvenes, son guapas, son sexys y tienen sentido del humor... Presiento que en este blog va a nacer un club de seguidores -fans decíamos antes y creo que a ellas les va mejor-, si es que aún no está creado por Juan de Pablos en su Flor de Pasión. Así que lo mejor es que las descubramos juntos...


¿Un poquito más? Uhmmmm....

viernes, 23 de septiembre de 2011

POR CIERTO...


Por cierto... supongo que es porque ya no me muevo por los barrios en los que la música fluye de la gente, aunque también poidría ser porque a la gente que decide en esto de la música ya no les interesa la calles. lo cierto es que aquí, en España, al menos en la ciudad de Madrid, que es por donde yo me muevo, hace tiempo que no brota la música como antes. Quizá me equivoque y os juro que me gustaría.
Ya no hay un sonido, a la vez distinto y con raíces, como lo fueron en su día los hermanos Amador, que dieron para "Pata Negra" y mucho más.



Algo parecido ocurrió en Barcelona, donde la calle y sobre todo los gitanos, que vienen a ser en cuanto a creación muiscal como los negros de América, "parieron" algo tan universal ya como la rumba de Barcelona que ya es la rumba gitana y que recogio como nadie un tal Javier, llegado en un barco desde la Argentina.



 Difícilmente podrá nadie escribir una declaración de amor más hermosa a una ciudad. Y no fue la única que regaló el Gato a Barcelona. Fundió en un verso la esencia de esa música callejera de la que hablamos "La rumba nació en la calle, hija de Cuba y u gitanito" y a partir de ahí el encadenado de todos lso barrios que eran y son en la ciudad.
Pero volvamos a lo nuestro a la música de la calle. Aquí, muy cerca de mi barrio, está el Pan Bendito. Otro barrio, otras gentes, gitanos y emigrantes nacionales en un principio y una ONU de todas las razas y pasaportes ahora. Allí, en el barrio del "me lo das o te lo quito" se crió el "Langui", uno de los tíos más fuertes y más libres que conozco que de la mano de la música con "La Excepción" o desde el cine -tiene ya un Goya- le gritó al mundo la realidad de su vida y de su barrio.



Lo que no vieron las discográficas en el hip hop -en cierto modo lo desprecian- sí han sabido verlo quienes conocen su fuerza y tratan de emplearla en causas inteligentes. Aquí aparecen muchos de quienes lo cultivan, si no en Españla, sí en Madrid uniendo sus voces para el racismo.



Esta es la fuerza del hip hop y esa fuerza la razón por la que esta música está creciendo en España: saben de qué están hablando, saben cámo  y tienen razones para hacerlo. A mí, desde luego, el hip hop me interesa y mucho. Especialmente  este mulato de Torrejón que sabe mucho de la música y de las calles y se hace llamar El Chojín.



La calle y la música siempre han ido juntas ¿por qué no también ahora?

viernes, 9 de septiembre de 2011

IL PLEUT SUR LA MER

"Llueve sobre la mar y no sirve para nada". Con esos dos versos Allain Leprest, este joven viejo comunista -demasiado joven, porque cincuenta y siete son pocos años para dejar este mundo- me cautivó para siempre. Le descubrí, como se descubren las grandes coas, casi por casualidad. Fue gracias a esas nuevas tecnologías que tanto aborrecen quienes quieren vivir "de" y no "para" la música. Fue, claro está, en eso que llamamos la red y fue gracias a esa red que supe que la tradición de la canción poética francesa, la "chanson", no había muerto con Brel. Recuerdo que en estas mismas páginas me atreví a reprocharte, amigo Fernánndez, que no me hubieses informado de que Brel, el autor de la canción más hermosa y trste que se ha escrito, "Ne me quitte pas", seguía vivo bajo la piel de Leprest. Y es que las canciones y los versos de este ganial compositor y cantante desprendían ese perfume de melancolía que dejan los grandes amores y las grandes verdades del hombre. Verdades tan granbdes como la de que hay pocas cosas más inútiles que la lluvia sobre el mar.


Te he dicho que tuve la osadía de reprocharte no haberme hablado nunca de Leprest y es injusto haberlo hecho, porque, la verdad, Allain leprest tampoco era demasiado coocido entre el gran público e incluso entre la prensa francesa. Sin embargo, sus canciones eran muy apreciadas por sus colegas, tanto que alguna llegamos a escuchar en la voz de Juliette Gréco o Enzo Enzo. Por eso tiene más valor que alguien tan parco en elogios como Claude Nougaro, autor de "Le Cinema", haya dicho de él, aún en vida, que " era el autor más brillante bajo el cielo de la canción francesa.
Y menos mal que Leprest que, en mi opinión, aún no ha alcanzado el prestigio que merecen él y su obra aún, pudo recoger en sus tres últrimos años de vida, cuando la enfermedad se cebó con sus pulmones, todo el cariño de esos colegas que, desde Adamo a Olivia Ruiz, pasando por Sanseverino, participaron en el espectáculo homenaje a su música, que dio origen a esos dos bonditos álbumes de homenaje titulados, como el espectáculo del Bataclan "Chez Leprest", gracias a los cuales pude conocer su música..

Leprest, que, junto al acrordeonita Richard Galliano, obtuvo el Gran Prix du Disque de la Academia Charles Cross  por su álbum más "apache", "Voce a mano",  ha gozado también de gran reconocimiento también por su poesía. De hecho, obtuvo el Gran Premio de Poesía que le otorgaron sus compañeros de la SACEM, (Sociedad de Autores, Compositores y Editores de Música) y, como ciudadano que ha contribuido a la grandeza de Francia, la distinción de Caballero de la Orden del Mérito de la Nación.
Méritos y honores demasiado rimbombantes quizá, para alguien capaz de escribir algo tan delicado como este "Une valse pour rien" que canta aquí  junto a su emocionada hija Fantine.



El maldito cáncer de pulmón que arrancó de nuestro lado a nuestro amigo Charlie puso también fecha y hora para el final de la vida de Lepret, pero, rebelde como  siempre fue, quiso gastarle una broma al destino y, minetras pasaba unos días de descanso en casa de un amigo después de haber participado en el festival homenaje póstumo a su amigo,  el también comunista Jean Ferrat, decidió escribir su último verso. Así, el lunes 15 de agosto, al anochecer, Allain decidió que había luchado demasiado contra el cáncer al que ya había vencido y que quería descansar para siempre, como si nada pasase.



Nos hemos quedado sin saber cómo sería el álbum que preparaba, un álbum que recogería sus más bellas canciones, tantas, que iba a grabar este mes de seprtiembre con una orquesta sinfónica.
Francia, y no digamos nosotros, tardó en darse cuenta de lo grande que era este gigante... de la canción y de la vida.
Me lo imagino ahora, con su paquete de Gitanes y su zippo en la chaqueta, quiza con una copa de vino en la mano, bailando entre sombras en el infinito ese vals para nada o regando, una vez por semana las flores de ese jardín por el que nunca paseaba.

sábado, 16 de julio de 2011

Rythm & Roots


Tengo que confesar que, aún siendo un gran seguidor de la música negra del siglo XX –desde el blues a lo que se denominó con cierto aire postcolonial: “música étnica”-, el rap me ha llamado la atención pero no he conseguido conectar con algunas de sus figuras más emblemáticas. Desde luego que bailé y bailo con el “Raper’s delight” de los Sugarhill Gang y disfruto con la variante latina de Arianna Puello, pero me pierdo en la maraña de grupos y artistas americanos. Seguramente porque no me entero de lo que quieren contar y no alcanzo a apreciar sus cualidades melódicas. Siempre hay, en efecto, una excepción que confirma la regla y esa es la del grupo The Roots. Aunque me equivoque, les veo como continuadores del trabajo realizado por el recientemente fallecido Gil Scott Heron en el compromiso social y porque, desde el punto de vista musical, son continuadores de lo que empezara Jon Hendricks en el mítico trío “Hendricks, Lamberts & Ross” al desarrollar el “scat”: fraseo que convierte la voz en un instrumento. De hecho, el tema que me enganchó e introdujo en su música es “Dat Scat”, incluido en el EP “From the ground up”, y que cuenta con la colaboración del saxofonista Steve Coleman…

El grupo nació a finales de los 80 en una escuela parecida a la de la serie “Fama” en los suburbios de Filadelfia. Allí se encontraron el rapero Tariq “Black Thought” Trotter y el batería Ahmir “?uestlove” Thompson que aún son los pilares de una formación por la que ha pasado mucha gente. Llama la atención el video de sus inicios adolescentes en los que se puede ver al primer bajista Josh “the rubberband” Abrams que luego formó su propio cuarteto de jazz…

Como se puede observar el jazz ronda el grupo desde sus inicios. De hecho, llegaron a dar un concierto de presentación en Europa a principios de los 90 en el prestigioso festival de Montreux. Pero es el rap lo que les motiva, aquí está el que fue su primer “hit” en las listas de éxitos estadounidenses: “Clones”…

The Roots funciona como un combo en el que salen y entran los músicos. Un espíritu que queda reflejado con mucho humor en el siguiente vídeo…

Por supuesto han trabajado y colaborado con los mejores raperos y cantantes de R&B. Desde JayZ a Erykah Badu a la que produjeron el disco “Baduizme” y con la que grabaron este “You got Me”, un poco sensiblero (nadie es perfecto)…


En la actualidad, The Roots son la banda de uno de los programas nocturnos de entrevistas y entretenimiento en la televisión estadounidense: “Late night with Jimmy Fallon”. Algo que, por ejemplo, hizo con anterioridad y durante años el saxofonista Branford Marsalis como el líder de la banda “The Tonight Show with Jay Leno”. Supongo que eso les ha dado una cierta respetabilidad y mucha proyección en el mercado estadounidense que han sabido aprovechar con dos magníficos discos en los tres últimos años: “How I Got Over” y “Wake Up!”.
El primero es un trabajo que sigue una misma argumentación melódica. Las primeras cinco canciones están hilvanadas mediante fundidos que, en la primera escucha, dan la sensación de que son variaciones sobre el mismo tema. También colabora en ello la voz de Dice Raw, habitual de The Roots en las tareas de composición y producción desde los inicios.

En este álbum se incluye un tema: “The fire” en el que aparece el dotado vocalista y pianista John Legend y cuyo vídeo merece la pena por su fuerza visual y su mensaje pacifista…

La colaboración tuvo que dejarles un buen sabor de boca porque decidieron firmar juntos “Wake Up!”: uno de los mejores álbumes de R&B del año pasado que se abre con este “Hard Times”…

Lo de las colaboraciones sigue adelante. Me acaba de llegar el programa del festival de jazz de La Villette y el concierto de clausura corre a cargo de Questlove’s Afro Picks. El batería y líder de The Roots ha reclutado a lo mejor del afro-beat, el funky y el soul en una big-band neoyorkina y las colaboraciones especiales de Macy Gray y Tony Allen para rendir homenaje al nigeriano Fela Kuti . ¡Estoy deseando ir!

P.S:
Mis agradecimientos públicos a mi amiga y seguidora de este blog Susana “La Pilla” Gutiérrez, quien recogió el llamamiento que hice para completar los “cromos-musicales” de la Historia del Blues según Robert Crumb y ¡encontró el tema que me faltaba de Ed Bell!¡Gracias, guapa!

jueves, 7 de julio de 2011

POR CIERTO...


…lo de tocar en las calles de París es casi obligado para determinados artistas que llegan a la capital francesa bien para buscarse la vida o bien para financiarse la estancia. Tu comentario sobre Madeleine Peiroux, cada vez más madura y por tanto más personal, me ha traído a la cabeza a otros nombres de artistas contemporáneos que habrían amenizado los pasillos y andenes del metropolitano parisiense a cambio de unas monedas.
Algunos, incluso, han vuelto a tocar ya siendo profesionales como muestra de agradecimiento al lugar donde se dieron a conocer. Es el caso del nigeriano Keziah Jones: el creador del “blufunk” –mezcla de blues, funky y soul- fue descubierto por uno de los directores musicales de un sello discográfico francés y hace tres años ofreció una serie de conciertos en varias estaciones patrocinados por la empresa municipal de transportes de París. El resultado fue el siguiente…

Jones tiene clara influencias de su paisano Fela Kuti y de Jimmy Hendrix pasado por el filtro de Prince y vive entre Lagos, Nueva York y París, donde de vez en cuando monta conciertos con otros músicos como este grabado en La Fleche d’Or con Yael Naim, entre otros…

KEZIAH JONES/ SPLEEN/ YAEL NAIM / SHINRI "RHYTHM... par la_bande_originale

Otros de los nombres de artistas que han tocado en el metro parisino puede que formen parte de la leyenda urbana como el de mi admirado Ben Harper. Su reciente visita por París para promocionar su último disco ha vuelto a sacar el tema pero yo no le he oído confirmalo. En cualquier caso, es una buena excusa para disfrutar de su último trabajo en solitario, sin los Innocent Criminals ni los Ralentless7…


De todas formas, no todo el mundo puede tocar en el metro de París. Desde 1997 hay que recibir el visto bueno mediante una audición delante de un jurado especializado a fin de evitar molestias mayores a los pasajeros. Hay que decir que el criterio ha bajado mucho en los últimos tiempos aunque la empresa que hace la selección edita discos con sus artistas y participa en festivales populares.
En cualquier caso, parafraseando a Don Ernesto en estos días de sanfermines,“el metro de París es una fiesta”…

miércoles, 8 de junio de 2011

LA CHICA DE LA CALLE HA VUELTO
























Mi alma de procrastinador, la que me empuja a dejar para mañana el dejar de serlo, me ha permitido esta vez recibir como se merece el último álbum de Madeleine Peyroux. la chica que, no hace tanto, cantaba por unas monedas en las calles de París.



La espera no ha sido esta vez tan larga como esas a las que nos tenía acostumbrados y, si he de ser sincero, ha sido mucho más productiva, porque este "Standing on the rooftop" es mucho más brillante, a veces sublime, que su anterior "Barebones".
La misma Madeleine habla de él en éste, el primer clip promocinal que ha liberado la compañía.



Que Madeleine era magnífica en las versiones, lo dejó claro desde aquel prmer disco "Dreamland" que arrancaba con ese "Walking after midnight" que había popularizado Patsy Cline. Lo corroboró en su segundo "Careless love", aparecido ocho años después, tras una desaparición difícilmente explicable   -quién sabe si precisamente por ello- en un mundo lleno de ambicones y prisas. De ese álbum de la resurrección, es la preciosa "J'ai deux amours"



Aún recuerdo la primera vez que escuché a Madeleine, sin saber todavía nada de ella, en uno de esos puesto de escucha que había en la FNAC, entonces sólo había una, y cómo me sorprendio esa voz que de alguna manera recordaba a la castigada y expresiva voz de Billie Holiday. Una de esas voces ásperas y llenas de vida tan alejadas de las "voces de gimnasio" que tan de modoa pusieron la OT que en el mundo han sido. Una voz, increíblemente negra para su sonrosada piel que le permitía salpiar, cuando no llenar, de canciones "negras" su repertorio. Canciones como ese "I'm gonna sit righ down and write myself a letter" que hizo famoso a Billy Williams que te hacía caminar a saltitos por los pasillos.
Pero también fue capaz de "bordar" canciones blancas y dulces como "La javanaise" del genial  Serge Gainsbourg que tuve la suerte de escucharle, "a capela" y frente a un silencio devoto, en el todavía Centro Cultural de la Villa de Colón. Reconozco que me dejé transportar no sé a dónde y, como diría un enamorado, me hizo suyo para siempre.
Un poco más adornada, y un poco menos sincera que aquella, aquí va esta otra versión, grabada en un concierto en Washington.



El "Standing on the rooftop" que ayer se puso a la venta tiene dos magníficas versiones de sendos temas de The Beatles, "Martha my dear" y Bob Dylan "I Threw It All Away", además de magníficas colaboraciones en el estudio, como la de la sublime Me'Shell Ndegéocello, o en la composición, como la del ex rolling Bill Wyman, como este "The Kind You Can't Afford", un blues ligero que más de uno ha podido escuchar en la gira de rodaje que la Peyroux ha llevado a cabo por varias ciudades españolas



Para enamorados de esta sonrosada juglar -me niego a feminizar plabra tan hermosa- del Mississippi y el Sena, se ha lanzado una edición limitada que incluye un DVD de dos horas de duración, con directos, entrevistas y un documental sobre su vida.

martes, 7 de junio de 2011

POR CIERTO...



La entrada que dedicaste a Laika Fatien trajo a mi memoria uno de los conciertos más emocionantes a los que he tenido la suerte de asistir. El escenario era el mejor auditorio que, acústicamente hablando, tiene Madrid, el anfiteatro del Colegio de Médicos, y la protagonista del concierto una mujer que he admirado con devoción, Abbey Lincoln, a la que tuve la suerte de escuchar en directo, tan cerca que puede hacerle esta y otras fotos que conservo, a pocos años de su muerte. Abbey, una mujer que aunaba toda la fuerza de su rebeldía y una dulzura increíble a la hora de decir sus canciones.



Ann Marie Woodridge, que ese era su verdadero nombre, tomó el del presidente que abolió la esclavitud como nombre artístico para una carrera que desarrolló tanto en la música como en la pantalla. En el cine la recordamos en películas como "Un hombre para Ivy", que protagonizó, y apariciones en numerosas series de televisión.
Abbey, activista por los derechos civiles, compartió con su marido, el baterista Max Roach, una militancia, en la que su música se convirtió en una magnífica arma de penetreción en la conciencia de los ciudadanos estadounidenses.



De una increíble y serena belleza, esta mujer -como digo- puso toda su fuerza y su arte al servicio de la causa de los derechos civiles, dejando que sus conciertos y sus grabaciones se marcasen con esa etiqueta, a vecs perjudicial para su carrera.
De alguna manera, fue Spike Lee,  en tu admirada "Mo' better blues", quien volvió a colocarla, ya en los noventa, en el mercado. Desde entonces, hasta que nos dejó hace diez meses hemos disfrutado del  regalo de sus hermosas canciones, entre ellas, ésta, homenajeada por Laika Fatien.



Uno, que tiene tendencia a "colgarse" con los destellos de belleza, lo está con el primer corte de su álbum "Wholly Earth", en el que demuestra lo grande y hermosa que podía ser esta mujer, ya al borde de los setenta. Y no sólo por la cantidad de vida que encierran los matices de su voz, sino por la elegancia de ese cuerpo y ese rostro, asumidos con naturalidad. Por eso, entre otras muchas razones, adoro este "And it's supposed to be love",



Siete años después de publicar este magnífico "Wholly Earth", que -como dogo- me cautivó para siempre, y apenas unos meses después de aquel concierto en el Colegio de Médicos de Madrid, hubo de llevar su cansado corazón  al quirófano. Finalmente en 2010 -en agosto hará un año- falleció a los ochenta en Manhattan.
Nos queda su arte, a veces tan desnudo como en este súo con el magnífico Hank Jones.


lunes, 9 de mayo de 2011

Tocando las estrellas


Nacida de madre hispano-marroquí de origen sefardita y padre marfileño, Laïka Fatien es un descubrimiento que sólo tiene de malo un nombre que recuerda a la carrera espacial y a la desgraciada perra que fue lanzada al espacio por la Unión Soviética.
Después de una etapa inicial como cantante en una big band, Laïka –que ese es su actual nombre artístico- comenzó una carrera en solitario en la que dejó ver sus claras influencias de una de las grandes desaparecida recientemente: la gran Abbey Lincoln. De hecho, el año pasado la rendía homenaje en español.


El español es su lengua materna al haber sido criada por su madre, su abuela y su tía, lo que debe aportarle una sensibilidad especial y toda cantante de jazz que se precie debe rendir homenaje a la más grande que la historia de la música ha dado: Billie Holiday. Su segundo disco, titulado Misery, es un homenaje sin arrojarse en manos del sentimentalismo fácil...


No obstante, Laïka creció y estudió en París. De ahí que a veces tenga que demostrar que tiene la altura intelectual que se supone a un artista en Francia. Su participación en la ópera de Laurent Cugny La Tectonique des nuages puede tener esa explicación…


El descubrimiento al que me refería es su tercer disco Nebula, producido por la profunda y poco acomodaticia bajista Meshell Ndegeocello, en el que Laïka realiza un repaso a sus influencias. En jazz encontramos a Thelonius Monk o Joe Henderson o Charlie Mingus; en clásica, al brasileño Villa-Lobos; en soul, Steve Wonder y en pop, a la islandesa Björk. Variedad como piden las eclécticas audiencias actuales pero sin demasiadas concesiones a la galería. Se trata de un disco profundo y sensible, como la voz de Laïka Fatien…

jueves, 5 de mayo de 2011

POR CIERTO…



…la vida está llena de coincidencias y tengo dos que me vienen al pelo para comentar tu última entrada. La primera ocurrió hace unos años, aún no me había “fugado” de Madrid y estaba de copas por Malasaña cuando coincidí en un conocido bar de la plaza del 2 de mayo con Ricardo Solfa, singular cantantes de boleros y reencarnación en el Madrid postmoderno de uno de los cantautores más vanguardistas de la transición: Jaume Sisa. Yo había quedado muy impresionado por uno de los discos de pop-rock progresivo más interesantes de los años 70: “Galeta Galàctica” en el que colaboraba con Pau Riba y me resistía a verle en la parodia de cantante melódico en la que se había convertido a mediados de los 80. Discutimos en torno a unos gin-tonics y le reproche, arrogándome el papel de guardián de la esencias, que hubiera abandona a Sisa para convertirse en Solfa que, por cierto, tenía bastante éxito en los platós de la televisión de las nuevas cadenas privadas. Con los años me he dado cuenta que ambas personalidades no son incompatibles, sino que forman parte de la riqueza de un artista sensible, transgresor y vanguardista al que algo le deben –aunque sólo sea por abrir camino en tiempos difíciles- otros artistas catalanes como el anarquista y muy apreciado Albert Pla o los muy de moda Manel. Sirvan los siguientes videos para reivindicar a Sisa y a Solfa…

Su debut mundial de la mano de Sabina…

Sisa es un gran poeta musical y buscando vídeos en You Tube he topado con una colaboración que no me resisto a insertar porque es con el gran Pascal Comelade, músico catalán de Francia y gran intérprete de instrumentos musicales de juguete…

La otra anécdota es más reciente. Vivía yo en Bruselas y vino a casa una pareja amiga de un conocido y prestigioso corresponsal de un medio español. Era un viaje de fin de semana y el matrimonio venía con su hijo, un chaval de poco más de diez años. En aquella época, como he contado ya en este blog, yo le daba a la guitarra y torturaba a las visitas que se arriesgaban a seguir en casa más allá del café y las copas. Cuál no fue mi asombro y mi bochorno, cuando el pequeñajo cogió el instrumento y se puso a darme un repaso de cómo se debe tocar. Con el paso de los años –me voy haciendo viejo-, volví a coincidir con el matrimonio Padilla en la boda de nuestro amigo común. Y allí estaba el chaval, ya cumplida la veintena. Nos reímos recordando la anécdota y me quedé perplejo cuando me contaron que tenía un grupo que comenzaba a tener mucho éxito en Cataluña. Roger, que ese es su nombre, me envió a los pocos días el enlace de la página web del grupo y quedé gratamente sorprendido porque sonaba francamente bien. Su nombre es Manel…

miércoles, 6 de abril de 2011

POR CIERTO...























Por cierto. Tu entrada sobre el gran Brassens, un tipo curioso, capaz de pasar gran perte de la guerra encerrado en el piso de uno matrimonio amigo y quedarse a vivir allí, sin salir apenas, después de la liberación, me ha traído a la memoria las innumerables versiones que de sus canciones se hicieron en español.
No hay que olvidar que en lso primeros sesenta, que es cuando se tuvo aquí noticia de la música del genial Brassens, el idioma que se estudiaba en el bachiller era el francés y que, salvo para quienes emigraban a América o Alemania, el extranjero apenas iba más allá de París, y, por tanto, las bocanadas de libertad que permitían "ir tirando a los españoles", vanían casi siempre de Francia.
No debe extrañar por tanto que se versionase, cuando no que se plagiase descaradamente, a Brassens, Brel y tantos cantantes, si no franceses, sí en francés.
Sin ir más lejos, el propio Brassens que, en el volumen que su antología dedica a las viejas canciones firmadas por otros que Brassens interpreta con su pianista Jean Bertola, "Georges Brassens chante les chansons de sa jeneusse", se incluyan tres tesoros que son las propias versiones que Brassens grabó en español de tres de sus canciones "La mala reputación", "La pata de Juana" y "El testamento". Aquí va la más conocida, porque, entre otras cosas, la "coloqué" como sintonía de una de las tertulias de "A vivir que son dos días" en la SER



Quien quizá antes, o al menos mejor, nos metió a los españoles el veneno de Brassens en el cuerpo fue Paco Ibáñez, un impagable precursor de tantas cosas, que hizo suyas muchas de las canciones del padre de los cantautores europeos.




Y si Paco Ibáñez fue el primero, no cabe duda de que quien más empeño ha puesto en cantarnos a Brassens en español ha sido Joaquín Carbonell que, como alumno de Labordeta en su instituto de Teruel, no tenía más remedio que hacerse cantautor. Dos son, al menos, los álbumes que Carbonell ha dedicado a Brassens. Uno en estudio y otro en directo. Del primero, ahí va esta “Marquesa”.




Mira por donde, Joaquín Carbonell tuvo el auxilio de otro Joaquín, mandragoriano él, aunque no el que más brassensiano, como lo es el apellidado Sabina para esta, su, versión de “Le gorille”.




Creo recordar, y  no me extrañaría, haber escuchado a Moncho Alpuente cantando este gorila. Pero fue en la noche de los tiempos, cuando se cantaba en cualquier plaza, icluso desde el altar de alguna iglesia. Peo me temo que de aquellos años, con Franco y sin móvil, difícilmente queden testimonios.  Por eso me voy hacia Alicante, donde nos encontramos con Antonio Selfa que canta “picaruelo” a la inocente y solidara Margot.



Y, como dos cantan, si lo hacen bien, mejor que uno. Aquí os dejo con Selfa y Eva Denia, que ha hecho del repertorio de Brassens, en francés, el de su trío. Pero hoy vamos de Brassens en español y por eso al, les, escuchamos en su versión de “El almendro”.

AL ESTE DEL EDÉN




























Suponiendo que alguna vez la industria musical española hubiese sido un Edén, que lo fue, pero decadente, al este de ese Edén latió siempre un corazón tan rebelde como el del personaje James Dean en la película que dirigió Kazan basándose en la novela de Steinbeck. Y ese corazón late rebelde, no sólo en cuanto al hecho de expresarse en otra lengua, la suya, sino en las mismas formas musicales. Lo cierto es que, de un tiempo a esta parte y más allá de los restos y secuelas de un fenómeno como lo fue el de La Nova Cançó, ha surgido una forma de expresión que ni siquiera sé si es un movimiento musical, hijo quizá de las imaginativas aventuras de Jaume Sisa que acaba por superar fronteras.
Aunque, como ácrata que se precia de serlo, Albert Plá es un fruto extraño e inconstante, quizá sea quien dio el primer paso en ese camino, mezcándo lenguas, barajando música y teatro,  jugando con las raíces charnegas de la música catalana. y, siempre, marcando la diferencia.



Curiosamente, en las más recientes apariciones públicas de Pla, incluido un famoso concierto en el París de Fernández, tiene un compañero de viaja, con él que parece haber sintonizado a las mil maravillas. Ese partenaire es Joan Miquel Oliver, alma del grupo mallorquín Antònia Font, capaz de imaginar historias, no por su pretendida candidez, menos inquietantes que las de Pla.



Lo de Antónia Font, el grupo matriz de Joan Miquel Oliver es algo así como el arte total. Desde el nombre, que adoptaron como homenaje a la única espectadora de su primer concierto a sus trabajadísimos clips, verdaderas obras de arte. Es como si todas las ansias creativas de los ochenta aflorasen ahora, más sabias y con más medios.




Por algo Antònia Font llena teatros incluso en la meseta y por algo en apenas década y media de existencia han cosechado premios tan importantes como el Nacional de música de Cataluña o el premio al mejor disco de pop nacional por su disco “Coser i cantar”, una especie de sinfonía que engarza lo mejor de su cosecha, envuelto todo en el celofán de una orquesta.



Oliver, con hermosos discos en solitario, está siempre dispuesto al encuentro y a la tormenta de cerebros. Ya hemos hablado de sus aventuras con Albert Pla, pero también las ha habido con quien con aquel “Qualsevol nit pot sortir el sol” inauguró la autopista por la que circulan  vete tú a saber hasta dónde.




El camino ha sido largo y, sobre todo, difícil. Pero ha dado sus frutos. Hace unos años hubiese parecido impensable, especialmente desde que, tras el fin de la dictadura y en medio de las dictablandas, lo catalán dejó de tener ese halo de rebeldía que tanto se echa de menos. Pero algo ha cambiado, porque un grupo catalán que canta en catalán, Manel. Ha conseguido, en tiempos de manta y descargas, encaramarse a lo más alto de la lista de ventas nacional con un trabajo tan delicado como este “Anniversari”.



Esperemos que cunda el ejemplo y se desparrame tanta genialidad como debe haber escondida en el resto de España. Yo, como premio por haber llegado hasta el final, os regalo el “linkado” con esta otra maravilla.


jueves, 17 de marzo de 2011

GENTE DE VIAJE



Moriarty no hace referencia al malvado profesor enemigo de Sherlock Holmes, sino a Dean Moriarty, el héroe de “En la carretera” de Jack Kerouac, y el grupo franco-americano se toma al pie de la letra al personaje que le inspira y ahora concluye un periplo de tres años de conciertos, viajes y colaboraciones con su segundo y nuevo disco: The Missing Room, cuyas canciones sus seguidores ya conocen porque sus cinco integrantes lo han venido interpretando durante meses en una gira de presentación y no de promoción como es lo habitual.
Los “moriarty” con la voluptuosa Rosemary Stanley como voz cantante practican un folk muy enraizado en Estados Unidos, incluso con ciertas similitudes con el de una de las musas de este blog: Natalie Merchant –una americana con nombre francés-, como se puede comprobar en el que fue su primer éxito: "Jimmy", incluido en un primer álbum de enrevesado nombre: Gee Whiz But This A Lonesome Town, aquí en versión acústica…

El grupo tiene una gran fuerza dramática en las composiciones que transmiten en unos directos sencillos pero muy emotivos…

Moriarty ha mantenido intensas colaboraciones con otros artistas como la singular cantante Emily Louzeau con quien realizaron una gira y actuaciones en directo como en la Maison de Radio France en París

Louzeau, nacida en Neuilly-sur-Seine, forma parte de la nueva generación de cantantes francesas como Olivia Ruíz o Jeanne Cherhal que colaboraron en su segundo disco: Pays sauvage formando parte del coro del “mujeres barbudas” en alusión a uno de los temas del álbum y cuya canción estrella es este “Sister”…

Pero volviendo a Moriarty, también han realizado un curioso disco,The Lost Scenes of Puss n’ Boots, en el que hacen versiones de temas, ya sean clásicos como “El coro de los esclavos” de Verdi o de comedias musicales como “I feel pretty” de West Side Story. Es divertido.
En el nuevo trabajo –que no sale a la venta hasta abril pero que ya podéis descargaros legalmente en Spotify, por ejemplo- hay grandes canciones como este “Isabella”…

…y cómo se que sabe a poco, aquí va otro tema muy interesante, también a pelo: “Decaf”…

lunes, 14 de marzo de 2011

POR CIERTO...


…se cumplen 30 años de la muerte de un adicto al humo que, a su vez, crea adicción. A diferencia de Gainsbourg, George Brassens fumaba en pipa que siempre aporta una imagen de pose reflexiva. Uno y otro, sin embargo, tenían el gusto por la melodía, el amor por la palabra precisa y eran adictos a la vida, cada uno a su manera… Ahora también comparten a Joann Sfar: el dibujante que ha dirigido la sorprendente película “Gainsbourg: vida heroica” y que ahora ha diseñado la exposición que la Cité de la Musique de París dedica al “libertario y bon vivant” que fue Brassens.
Lejos de mi espíritu hacer la glosa de uno de los más grandes cantautores franceses de todos los tiempos y persona con una vida singular y apasionante, pero si quería aprovechar para recordar algunas de sus canciones. Por supuesto, “La mala reputación” que en España popularizara Paco Ibáñez y que alimentó mi espíritu rebelde en los últimos años del franquismo…

Alumnos aventajados de Brassens en España son, sin duda, el trío de La Mandrágora y, en especial, el inclasificable Javier Krahe

Para mi Brassens es el gusto por contar historias a contracorriente, tiernas con finales sorprendentes…

Y una filosofía de la vida que cada vez tiene menos cabida en la época en la que vivimos tan llena de cons…