lunes, 14 de marzo de 2011

POR CIERTO...


…se cumplen 30 años de la muerte de un adicto al humo que, a su vez, crea adicción. A diferencia de Gainsbourg, George Brassens fumaba en pipa que siempre aporta una imagen de pose reflexiva. Uno y otro, sin embargo, tenían el gusto por la melodía, el amor por la palabra precisa y eran adictos a la vida, cada uno a su manera… Ahora también comparten a Joann Sfar: el dibujante que ha dirigido la sorprendente película “Gainsbourg: vida heroica” y que ahora ha diseñado la exposición que la Cité de la Musique de París dedica al “libertario y bon vivant” que fue Brassens.
Lejos de mi espíritu hacer la glosa de uno de los más grandes cantautores franceses de todos los tiempos y persona con una vida singular y apasionante, pero si quería aprovechar para recordar algunas de sus canciones. Por supuesto, “La mala reputación” que en España popularizara Paco Ibáñez y que alimentó mi espíritu rebelde en los últimos años del franquismo…

Alumnos aventajados de Brassens en España son, sin duda, el trío de La Mandrágora y, en especial, el inclasificable Javier Krahe

Para mi Brassens es el gusto por contar historias a contracorriente, tiernas con finales sorprendentes…

Y una filosofía de la vida que cada vez tiene menos cabida en la época en la que vivimos tan llena de cons…

viernes, 25 de febrero de 2011

POR CIERTO...





















Qué (sana) envidia me das por poder tocar la guitarra, aunque sólo sea para acompañar. A mí que nunca pude pasar de puntear el romance an´nimo de "Juegos prohibidos" con la guitarra familiar, me queda el consuelo, a lo peor sólo es sugestión,de saber distinguir un buen guitarrista,  y Eric McFadden lo es, de otro que no. También a un guitarrista sincero de un frío imitador. Por eso, tu entrada dedicada a McFadden me viene "de perlas" para presentarte a un tipo, Miguel Ariza, para mí siempre será "Miguelón", al que conocí como becario en la discoteca de la SER y que, además de llevar mucha música en el "coco", es un magnífico guitarrista que, entre partido y partido de baloncesto, escuchaba y tocaba al gran Hendrix, maestro entre maestros de la guitarra.




Como habrás podido comprobar, pese a la escasa calidad del clip y si has tenido paciencia para llegar al “solo”, Miguel es un magnífico guitarrista que, con su guitarra y su grupo de nombre tan “hendrixiano”, demuestra que hay mucha música entre sus dedos que, cada vez mejor, el clip tiene ya una edad, va fluyendo hasta nuestros oídos. Imagínatelo con más medios.




Como un diamante en bruto como ese no podía estar ahí, perdido en la orilla de un río, un tipo que lleva muchos años en esto de la música, más que en la tele, como El Gran Wyoming escuchó un día a Miguel y su Última Experiencia y los quiso para sí. Ahora son su banda para esos momentos en que quiere recordar viejos tiempos. De nuevo hay que pedir perdón por el clip. Pero es lo que hay.
Como todos los que empiezan, se auto editan sus discos. De lo que han “parido” hasta ahora, su canción “Madrid” es la que quizá ha alcanzado más difusión.
Cuando escribo esto sé que andan encerrados en el estudio, granado nuevos temas, después de haber sufrido una profunda transformación, en la que lo acústico gana terreno, Así sonaba ese “Madrid” en la radio que se inventó Joaquín Guzmán cuando le “sacaron” de Radio 80.

martes, 22 de febrero de 2011

FUMANDO ESPERO




















A nadie se le escapa que las adicciones han sido y serán magníficas fuentes de inspiración para los creadores, también en la música. De todas ellas, me atrevería a afirmar que la que más música ha inspirado es la que nos ata a la persona amada, especialmente si no nos corresponde. Luego vendrían las que nos hacen esclavos de paraísos artificiales y placeres que, esas, nunca nos corresponden. Ahí es donde se sitúan el alcohol y el resto de drogas, incluido el tabaco. Pues bien, este último no sé si ha inspirado muchas, pero sí, desde luego, muy buenas canciones.
Atreverme a hacer un inventario exhaustivo de todas esas canciones sería tan atrevido como inútil. Por eso, me limitaré a compartir con vosotros mis preferidas. Y, para empezar, qué mejor que una de la canadiense K D Lang que dedicó todo un álbum,"Drag", como rebeldía contra las restricciones al tabaco en Norteamérica, hace ya unos años. La canción, "Three cigarettes in a an ashtray", popularizada por su idolatrada Patsy Cline ha formado siempre.



Está claro que no todo lo que se ha escrito en torno al tabaco ha sido tan nostálgico como esta canción. Otras ha habido como ésta del genial Sanseverino que, especialmente ahora en que los que fuman y los que no fumamos andamos enredados en dilemas morales, nos habla de hipocresía y adormecimiento de conciencias.




El, si no más genial, sí más original y valiente de los creadores de la música francesa de las últimas décadas. El patrón con el que se mide y se compara cualquier nueva figura, Serge Gainsbourg fue un gran degustador de mujeres, alcohol y tabaco. Y, claro, eso tenía que reflejarse en su cancionero, en el que hay muestras tan curiosas como ésta, que nos habla de cómo también en eso de fumar hay clases.


De todas las versiones la más extendida es sin duda la de The Platters. Y esa circunstancia me viene “al pelo” para comentar de qué manera el tiempo hizo justicia poética con su autor, Jerome Kern, magnífico músico, aunque un poquito racista.
La historia es ésta: cuentan que Kern se llevó a la tumba alguna de sus mejores creaciones que dejó sin publicar porque, según sus allegados, no podía soportar la idea de escucharlas deformadas, en referencia al jazz, por esas bandas de músicos negros.
No quería caldo, Mr. Kern, pues tome dos tazas.



Dicen, yo ya no me acuerdo, que, después del del café, uno de los cigarros que mejor sabe es el que se fuma en la cama, después de hacer el amor. Nina Simone no debe pensar lo mismo, porque pide cantando a su amante que no fume en la cama.



También se ha cantado al cigarrillo en italiano y creo que quien mejor lo ha hecho ha sido la inefable Ornella Vanoni, por ejemplo en “La tana degli artista”.



La lista de canciones escritas entre la niebla del humo de un cigarrillo sería infinita. Yo he dejado fuera unas cuantas decenas y cada uno puede hacer la suya. Ya, por último, he guardado para el final, como no podía ser de otro modo, el tango que da título a esta entrada, en la voz de quien lo bordó mucho antes de Sara Montiel lo vulgarizase: Libertad Lamarque.

lunes, 31 de enero de 2011

GUITAR HERO


La guitarra es algo fantástico. Casi todo el mundo puede arrancarle algunos compases que amenicen una velada, pero es un instrumento muy exigente al que es necesario dedicar una o dos horas al día para no perder habilidad y llegar a conocerla plenamente. Lo sé por experiencia: llevo años intentando pasar de la fase acompañamiento. Por eso tengo debilidad por los buenos guitarristas y más si son versátiles. Es decir que pueden atacar con las mismas garantías un rif de heavy o unas bulerías. Es el caso de Eric McFadden: un tipo de Alburquerque con pinta de pocos amigos pero que en realidad no es tan fiero como aparece en la portada de su último disco en solitario y además le encanta aliarse con otros músicos para formar diferentes grupos de la escena underground americana porque, todo hay que decirlo, Eric no parece buscar aparecer en las listas de éxitos.
Empezó con los Angry Babies, un grupo de punk-metal, pero luego ha continuado con Liar, Alien Lovestock, IZM, Holy smokes, EMT, Stockholm Syndrome, Faraway Brothers, y la Eric McFadden Experience, aunque no por este orden. Últimamente, publica con su nombre en solitario a través del sello francés Bad Reputation o con su Trío (EMT) junto al bajista James Whiton y Jeff “The Commander” Anthony a la batería...


Además, dado que es un virtuoso de la guitarra y de la mandolina y que como todo el mundo tiene que comer, ha formado parte de bandas de leyenda como Georges Clinton & Parliament/ Funkadelic o como músico en la última gira de Eric Burdon & The Animals (¡por favor!). Además ha tocado en directo o en estudio con gente como Keb Mo, Bo Didley y Living Color, entre muchos otros.


McFadden tiene un sentido del humor un tanto especial y le encanta hacer versiones de otros artistas y estrellas pero desviando y retorciendo el asunto. Es el caso de este Womanizer de Britney Sprears…


Esta faceta gamberra ha dado como resultado un disco titulado “Pull a rabitt out of his hat-Tribute Vol.2” (ojo, no he encontrado el primero) en el que hace versiones de David Bowie, Tom Waits, Creedence Clearwater Revival, Price, Rolling Stones, Leonard Cohen y hasta The Beatles.



Un ejercicio para poder concentrarse en el “blues” más sombrío de su último disco en solitario, también en Bad Reputation, titulado “Train to Salvation”, en el que se deja llevar por las polkas y los versos de Edgar Alan Poe y al que pertenece este “Where is Ferdinand?”…
Para finalizar, debo aclarar lo de las bulerías porque McFadden estuvo en España una larga temporada aprendiendo la guitarra flamenca. No he encontrado trazas de grabaciones de sus interpretaciones en este género. Lo máximo, un video en el que se hace acompañar con una guitarra española en el que habla de Jesucristo y la resurrección de los muertos -debe ser por lado voodoo que tiene el asunto-...

Wake Up Dead Man - Eric Mcfadden from brad l cooper on Vimeo.

miércoles, 26 de enero de 2011

POR CIERTO...


…me ha encantado descubrir la faceta musical de ese genio del Cómic que es Robert Crumb aunque su vinculación con la música y en concreto con el blues está en el origen de una de mis “frustraciones” como coleccionista. Me explico. En un viaje por Estados Unidos, adquirí una caja de cromos ilustrada por Crumb en la que aparecían los retratos de los pioneros del blues que formaban parte del catálogo del sello Yazoo, con el que el dibujante mantiene una estrecha relación profesional. En el reverso de cada cromo, hay una pequeña reseña biográfica de estos “Heroes of the Blues”, como se les denomina en la tapa de la caja. Y lo son. Allí están los “ciegos”: Blind Willie Johnson, Blind Lemon Jefferson y Blind Willie McTell…

Rarezas como las “jugs bands”-porque había uno de sus componentes que soplaba la “garrafa” o “jarra” de whisky a modo de flauta- y alguna que otra valiente pionera como Memphis Minnie…

Y por supuesto, grandes del género como Charlie Patton, Som House, Bo Carter, Mississippi John Hurt y Big Bill Broonzy…

Así que decidí buscar en discografías, mediatecas e internet las grabaciones de los reseñados en los cromos y hacerme un CD con una selección de temas de cada uno que culminase la proeza de completar la colección. Conseguí hacerme con una discoteca y adquirir unos conocimientos de los pioneros del blues bastante interesante pero, como sucede en los álbumes de cromos de los futbolistas, siempre te falta alguno y aún estoy buscando alguna grabación de Ed Bell que complete el asunto.

Entre tanto, la editorial La Martinière publicó en Francia un libro en el que se recopilan no sólo los héroes del blues sino otras ilustraciones que Crumb ha realizado con el mismo criterio para el Jazz y el Country. La publicación: “R. Crumb. Héros du Blues, du Jazz et de la Country” viene acompañada de un CD seleccionado por el dibujante en el que huelga deciros que tampoco aparece Ed Bell. Así que recurro a la comunidad de viciosos de la música: ¡Si alguno de vosotros pudiera ayudarme! Gracias.

jueves, 13 de enero de 2011

POR CIERTO...

Por cierto, qué bueno Ben L'Oncle Soul. Es la prueba evidente, y te envidio por ello, de que, en Francia, la crecaión sigue viva y de que la diversidad cultural es el mejor caldo de cultivo para la creación.
No cabe duda de que el "Tío Soul" es bueno. Tanto como para que nada menos que la Tamla Motown haya sido la discográfica que apadrina su lanzamiento mundial.
Aquí no ha llegado más que a través de las webs y me llenó de satisfacción escuchar su música en la radio española, de la mano de un amigo común que, además de otras cosas, ha demostrado siempre que tiene buen gusto a la hora de escoger la música de su programa. Después de abrazar la fe verdadera, a nuestro amigo ya sólo le falta emprender la cruzada evangelizadora, poniendo nombres y apellidos a la buena música que programa.
Pero hablábamos del jovencísimo Tío Soul y aprovecho para defender esta música que ahora vuelve y que tiene un grave inconveniente para quien la escucha: después de oírla con una cierta asiduidad, se afina tanto el oído que ya no cuela casi ninguna otra.
Sin embargo, el soul no ha tenido, al menos en España, la suerte que merece, Y eso a pesar de que hemos contado con buenos intérpretes. Por ejempo, Canarios, uno de los mejores grupos de tedos los tiempos, con un Teddy Bautista insuperable como vocalista.



Hemos tenido otros muchos ejemplos, alguno relativamente reciente, que, sin embargo, no han tenido el apoyo que merecían de las discográficas. Uno de ellos era "una muchachita de Valladolid" que, acompañada de su "extraña familia" se hacía llamar Greta y los Garbo y versionaba así "The happening" de Diana Ross & The Supremes



Ahora vuelve el soul y el ejemplo más claro lo fue Amy Winehouse que, al margen de enfermedades y excentricidades, era, y espero que lo siga sienso, única.
No debe opinar lo mismo la italiana Nina Zilli - o quienes administran su carrera- que, después de un éxitoso debut que llevó su "50mila" a la banda sonora de un video juego y que, después de haber estudiado canto y haber vivido en los Estados Unidos, pretende concertirse, de la mano de la MTV, el Festival de San Remo y la Sony en un clon de la pobre Amy.



Tengo otro por ciero, dedicado esta vez a tu diva escondida, esa que, como en "Cantando bajo la lluvia", prestaba su voz a las estrellas de Hollywood. La protagonista de este segundo "por cierto" se llamaba Hadad Brooks y, después de ser durante muchos años, con su piano, una estrella del boogie, se dedicó durante un tiempo, no a doblar, sino a enseñar a cantar a las estrellas. Hadda sonaba así de bien, incluso un año de su muerte y con humos para quejarse de que el vaso que habían puesto junto al piano contuviese sólo agua. Genio y figura...

miércoles, 12 de enero de 2011

UN GATO Y UN BANJO

No todo el mundo sabe que Robert Crumb, el padre del gato Fritz, el gato más golfo de cuantos ha dado el cómic, y mira que los ha dado, tiene en la música una de sus grandes pasiones. Una pasión que Crumb, sin la parafernalia que rodea a Woody Allen y su clarinete, lleva décadas alimentando en conciertos y en discos.
Crumb, hijo de un militar creció en una familia conservadora y católica, lo que, de alguna manera le ayudaría a ser quien ha llegado a ser. La rigidez de los principios familiares le llevaría a situarse justo en el lado opuesto, mientras que la disciplina cuartelera que le impuso su hermano mayor, que le obligaba a dibujar incansablemente, le dio la técnica y el oficio que le permitirían ganarse la vida de aquella manera y para los restos.
Crumb, nacido en Filadelfia -hay una hermosa canción que dice con sorna que los lápices viene de Pensilvania- se pasó parte de su juventud dibujando esas horribles tarjetas de felicitación que venden en los VIP, hasta que decidió emigrar a San Francisco para sumergirse en el todavía balbuceante underground.
Fue allí donde, repitiendo experiencias de su infancia y adolescencia comenzó a dibujar fanzines y donde, en 1968, nació su Zap Comix, considerada el acta fundacional del cómic underground mundial. En los años siguientes, amén de dar cobijo en sus páginas a nuevos creadores y "trajo al mundo" a alguno de sus personajes más famosos, entre ellos Mr. Natural y el Gato Fritz, tan enemigos del adocenamiento social como la sociedad lo acabará siendo de ellos.
En los años siguientes, quizá a su pesar, él y sus personajes alcanzaron popularidad, hasta el punto de que Fritz llegó a las pantallas de cine, convirtiéndose en el protagonista de la primera película de dibujos animados clasificada X.
Pero todo cansa y más a quien, como Crumb, es dueño de una personalidad atormentada y de una timidez de proporciones bíblicas.
Quizá por eso decidió matar a Fritz y lo hizo de la forma más sofisticada que se le ocurrió: le mató una mujer avestruz, destrozándole el cráneo con el pico. Antes había dejado alguna obra maestra, como la portada del álbum de Janis Joplin y The Holding Company, digna de compararse con algún trabajo paralelo de Andy Warhol. También había rechazado encargos similares, nada menos que de sus satánicas majestades los Rolling Stones. Pero, como digo, todo aquel bullicio pesaba mucho en él y decidió irse a vivir con su segunda esposa a una apartada granja.
Pero lo que ha traído a este blog a Robert Crumb no son sus personajes, sino él mismo, en su faceta más musical, porque, aunque no tan conocida como su faceta como dibujante, sí es verdad que, al banjo o a la mandolina siempre ha formado parte de grupos que se mueven entre el rag time y el folk, cuando no en la más  rancia tradición de la "vals musette". Es el caso de sus colaboraciones con "Les Primitifs du futur", para los que no sólo ha tocado el banjo, sino que, además, ha dibujado y dibuja las portedas. Fue precisamente por una de esas portadas como llegué a ellos.





Les Primitifs du futur, ahora que Crub ha dejado Francia han seguido con su intersenate y decadente sonido. También lo ha hecho Crumb, que últimamente aparece con la East River String Band. Por si hay dudas, el padre del Gato Fritz es el tímido personaje que toca la mandolina debajo de una gorra y detrás de su barba



Sin embargo, el verdadero grupo de Crumb son los Cheap Suit Serenaders, con los que ha grabado varios álbumes, muy centrados en el rag, con los que comenzó a tocar durante sus años de retiro en los Estados Unidos, alla a mediados de los ochenta.  y que suenan así.



Y así en uno de sus álbumes más difundidos, en el que Crumb ha retratado a sus compañeros y a sí msmo, claro, con su banjo.



Y, como parece que lo último que querría Crumb en este mundo sería dejar de sorprendernos, hace dos años dio la campanada, metafóricamente hablando, de atreverse nada menos que con la Biblia, ilustrando el Génesis.
Conocuendo el amor de Crumb por la libertad,  era lógico esperar el rechazo y su visión de la Biblia ha sido acusada de ser demasiado explícita en el sexo y demasiado volente, como si la propia Biblia no lo fuese. Y menos mal queel guióin  no era suyo.