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domingo, 14 de noviembre de 2010

HOPE


No se puede vivir sin ella, máxime si se tiene como nombre de pila. Esta bella joven nacida en Portland (Oregon) hace 26 años es una de las más brillantes y prometedoras estrellas del jazz. Ella misma reivindica que su música trasciende ese género –aunque no reniegue de los Ron Carter y de su ídolo Wayne Shorter- y se ofrece generosa en los temas de bossa nova e investiga sonoridades relacionadas con el "nu soul" y el hip-hop. Dicen los que la conocen que le gustaría que sus discos estuvieran archivados junto a Beyoncè más que al lado de Mingus.
Esperanza Spalding es una gran bajista de voz penetrante. Precoz, empezó con el violín clásico a los 6 años, a los 14 se paso al contrabajo, a los 15 descubrió el jazz y un año más tarde ingresaba en el Berklee College of music de Boston. A los 20, ya era profesora de la prestigiosa escuela de música y prestaba su colaboración como músico de estudio. Patti Austin, Pat Metheny, Herbie Hancock o Joe Lovano son algunos de los artistas con los que ha colaborado. Con este último la vemos en la formación con la que actuó en el Village Vanguard de Nueva York en 2008…

El salto discográfico con su nombre lo dio en 2006 con “Junjo”, editado por el sello español Ayva Música, de claras influencias latinas y en formación de trío con el pianista cubano Aruan Ortiz y el batería Francisco Mela. En él hay temas propios y versiones de Chick Corea y Egberto Gismonti. Pero es con “Esperanza”, firmado dos años más tarde y de claras influencias brasileñas, cuando consigue un mayor éxito gracias a temas como este “I know you know”…

Pero la relevancia internacional la ha obtenido al ser invitada por el Presidente Obama a tocar en la Casa Blanca con motivo del Premio Nobel de la Paz y antes, donde acompañó al impresionante Tony Bennet

Lejos de dejarse adormecer por los laureles presidenciales, su nuevo trabajo: “Chamber Music Society”, está grabado con un cuarteto de cuerda y no ofrece concesiones al oyente. Es agradable, pero no fácil. Además del “Inutil paisagem” de Jobim, está este “Apple Blossom” que en esta lírica versión carece de la aportación de Milton Nascimento

Estos días, se encuentra de gira por España y no dudaría en acudir a verla si hay oportunidad.

lunes, 28 de diciembre de 2009

DE DONDE EL JARDÍN DEL BIEN Y DEL MAL



Está a punto de cerrarse el año del centenario de Johnny Mercer, prototipo del "caballero del Sur", nacido en Savanah, Georgia, el 18 de noviembre de 1909.
Afortunadamente, a Mercer no es necesario recordarle especialmente por su centenario, porque sus melodías y, sobre todo, os textos de sus canciones, en solitario o con Carmichael, Arlen, Mancini, Kern y u así un largo etcétera de músicos norteamericanos del pasado siglo, están en nuestra cabeza como pocas, porque, como escribió el gran Trénet, "corren todavía por las calles".
Mercer, a diferencia de otros "songwriters" norteamericanos, tuvo siempre atento su oído a toda esa música que acompañó su infancia en Savanah. Por eso no dudó en hacer que sus versos cabalgasen sobre las notas de un blues o que sus melodías se empapasen de la nostalgia de los campos del Sur. No hizo como el genial Jerome Kern que se llevó a la tumba algunas de sus canciones, sin registrarlas, para no "tener que oírlas tocadas por "esas bandas de músicos negros". Afortunadamente existe la justicia poética  y su "Smoke gets in your eyes" dio la vuelta al mundo en las voces de los Platters.
Pero, como digo, eso nunca fue problema para Johnny Mercer y como muestra, esta versión de "Jeepers, creepers", a  cargo de Louis Armstrong con la orquesta de Jack Teagarden.



Aunque escribió la música de alguna de sus canciones, cuando era más genial, sin duda, era a la hora de engarzar sus versos en melodías propias o de otros. Suya es, por ejemplo, la versión inglesa de "Les feuilles mortes", de Prèvert y Kosma, que aquí interpreta Nat King Cole.



Las de autor de canciones e intérprete no son en modo alguno las únicas facetas destacables de la carrera de Mrecer que también destacó como empresario al fundar Capitol Records, una compañía con sede en Los Ángeles que cobijó a los mejores de la mejor época del swing blanco, y que conserva en sus valiosísimos archivos lo mejor las voces de Peggy Lee o, por ejemplo, de ese gran amigo de Johnny que cantó como nadie, con letra del propio Mrecer, la soledad de la barra de un bar.


Ha quedado escrito en algún lugar de esta entrada que Johnny Mercer era el prototipo del caballero del Sur y en más de una ocasión dio prueba de ello. Por ejemplo, cuando una admiradora, Sadie Vimmerstedt, un ama de casa de Ohio, , escribió a Mercer después de haber sufrido un desengaño amoroso para pedirle que escribiese una canción que contuviese este par de frases "Cuando alguien te rompa el corazón, quiero estar allí para recoger los pedazos". Dicho y hecho. Mercer, no sólo escribió la canción, sino que la registró a su nombre y el de la señora Vimmerstedt, quien, desde entonces, comenzó a recibir suculentos cheques por los derechos de autor.
Dicen que, de todas las versiones de "I wanna be around", la mejor es la que grabó Tony Bennet en los sesenta.
Esta que sigue es la que incluyó Clint Eastwood en su documental para TCM "Clint Eastwood presents: Johnny Mercer The dream's on me", en la que, para mi desgracia, Tony Bennet está acompañado por Bono.