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viernes, 8 de octubre de 2010

NUEVAS VOCES



Lo bueno que tiene la música es que siempre hay gente con ganas de ofrecer algo nuevo o, al menos, que parezca nuevo. Esto último no es un comentario despectivo hacia las nuevas voces que surgen cada día. Al contrario, yo soy de los que piensan que cada individuo es único y que, por tanto, todo lo que hace es diferente. Tampoco es una vergüenza reivindicar a través de lo que haces tus referentes ya sean literarios, musicales o filiales. Es lo que tiene el postmodernismo. Vivimos en una época en la que las ideas parecen agotadas y volvemos al pasado para, como en un supermercado, coger lo que nos interesa. El otro día escuché en la radio francesa una versión R&B del tema principal de la comedia musical “El violista en el tejado” que me dejó estupefacto ¡Por lo malo!
No es el caso de la artista que quiero presentaros: Madjo. Es una joven francesa de orígenes africanos –su padre es de Senegal- que toma el nombre de los propietarios de la casa donde se crió: Madeleine et Joseph. En su primer disco a mi me recuerda a Feist pero ella se reivindica como seguidora de Joni Mitchell –como no podía ser de otra manera-, Rickie Lee Jones –por supuesto- y Fiona Apple –le hago la oooola-. A sus 27 años, es de su época y también se ve reflejada en TV On The Radio. Nadie es perfecto. Pero la canción que le está lanzando al estrellato “El Nido de las 100 preocupaciones” es una auténtica gozada. Tenemos la versión oficial…

…y la versión en directo…


Madjo no le hace ascos al inglés y tiene temas tan intimistas como este “Where did you sleep last night?”, que más parece un reproche del padre preocupado por dónde ha estado su hija adolescente que el de un amante…


Pero lo que me parece más alucinante es la puesta en escena del directo, donde está acompañada de colegas que se divierten y divierten. Nada desdeñable en estos sombríos tiempos que nos ha tocado vivir…



Hay otras voces que ya llevan tiempo pero que siguen siendo tan nuevas que sociedades tan conservadoras como la francesa no tienen otro remedio que rendirse a ellas. Es el caso de Philippe Katherine. Un ovni en la chançon. Un provocador que en su último disco es capaz de titular una canción "Bla, bla, bla..." para referirse al discurso ambiente. Se llama como el guitarrista de jazz, pero no tiene nada que ver. Os dejo descubrirlo por vosotros mismos.

domingo, 12 de septiembre de 2010

POR CIERTO...


...qué colección de voces femeninas. Siempre has tenido un gusto especial por ellas y un ojo excelente. La reseña que hiciste me recordó a un artículo que escribí hace más de 20 años en una revista madrileña y en el que pretendía describir a una generación de cantantes a las que denominé "las hijas de Mafalda" porque sin tener el mismo tono contestatario que Joan Baez, sí reivindicaban un sitio en una industria dominada por las voces masculinas. El referente era y sigue siendo -como bien dices- Joni Mitchel y allí estaban las Suzane Vega, Eddy Brickel, Tanita Tikaran, Tracy Chapman e incluso la tejana Gail Anne Dorsey, que no ha tenido mucho éxito en solitario pero que está considerada como una gran bajista. De hecho, ha acompañado a Bowie en sus últimas giras...

Digo esto porque hay mujeres que desafortunadamente se eclipsan a pesar de su talento.(Espero que no sea el caso de Ana Serrano o Rita Calypso a la que no conocía. Ha sido una grata sorpresa y espero que . Gracias como siempre Hernández por tus hallazgos.)Lo decía por una cantante y compositora a la que considero una de mis artistas de cabecera y que, sin embargo, lleva ya varios años sin publicar nada. Se trata de Fiona Apple: joven torturada a la que debo dedicar una entrada en este blog. A modo de aperitivo propongo esta lánguida versión de "Across the Universe" de los Beatles...

lunes, 19 de julio de 2010

ESAS CHICAS

Hace ya tiempo que el folk dejó de ser esa música un tanto ñoña que servía lo mismo para el coro de una iglesia que para un fuego de campamento.  Tras años de "himnos de batalla" o voces precisoistas, Joan Baez o Judy Collins, por ejemplo, llegaron al folk mujeres que, más allá de la belleza de sus voces o de su virtuosismo a la guitarra, tenían muchas e interesantes cosas que decir.

Afortunadamente, aquellas pioneras que se formaron en torno a la ciudad de Boston y sus festivales tienen ya relevo, qué digo relevo, relevos.
Sucesivas generaciones de cantautoras que, desde el humor más cañero a la dulce melancolía, llenan aquella brecha abierta, primero por la inefable Odetta y, a continuación, por Joan Baez o Judi Collins.
El gran salto en el vacío lo dio una mujer, Joni Mitchell, que, tras unos prncipios puristas en dúo con el marido que le dio el apellido y una hija que no quiso criar, se fue embebiendo del rock y el jazz que hacían sus "amigotes", hasta convertirse en una de las grandes autoras del último medio siglo.
Autora de gran prestigio, las canciones de Joni Mitchell se mueven a la perfección en el territorio del jazz, de la mano de sus queridos Herbie Hancock o Wayne Shorter, o en el del rock, como aquel sublime "Woodstock" de Crosby, Stills, Nash & Young o este "Big Yellow Taxi" que redescubrieron para el cine hace apenas unos años los Counting Crows.



Hay mucha música y mucha literatura en las canciones de Joni Mitchell y, de algún modo, podemos considerarla la madre de generaciones posteriores, ahora entre los cuarenta y los cincuenta, que han seguido sus pasos, recogiendo desde diferentess camposel testigo que, por cierto, aún no ha dejado.
Una de mis preferidas, digna de mejor suerte, es la preciosista Shawn Colvin, admirada y reclamada para alguno de sus discos por Mary Chapin Carpenter y capaz de momentos de belleza como éste, en el que la acompaña, con su voz y su violóín, Allison Kraus.




Con una historia durísima que arranca en Nueva Orleans y pasa por una fuga del hogar de sus padres adoptivos, una pareja italiana,, con robo del coche familiar incluido y continúa con drogas, centros de rehabilitación, y cárcel -cumplió los 18 años en prisión- Mary Gauthier destila una sensibilidad que se mete por todos los poros de la piel, hasta encogérnos el corazón. Creo que detrás de su música, hermosamente melancólica, se esconde toda la dureza de una sociedad, la norteamericana, en la que, desde hace años, no hay lugar para la misericordia.



Otra luchadora de la música, a la que descubrí casi por casualidad, es Ani DiFranco, también hija de inmigrantes italianos que, con apenas dieciséis años, ya editaba sus propias cassettes y que, quizá por eso, nunca quso entrar por el aro de las discográficas y creó la suya propia "Righteous Girl Records", algo así como "los discos de la chica que hace lo correcto", para grabar lo que quería y cuando quería y, además, a aquella gente en la que creía. Gracias a su calidad, su sello encontró pronto distrbución mundial y el que quiso pudo escuchar sus canciones sin recato ni censura. Canciones como este "Untouchable face", uno de susu primeros éxitos.



Sin exagerar, serían decenas las herederas de Joni Mitchell dignas de menció, pero hay poco espacio para ser exhaustivo y, por terminar, os dejo una "rara avis", desgraciadamenta mal o nada distribuida en España, Erin McKeown, virtuosa de varios instrumentos, gusta de pasear sus orígenes "folkies" por las fronteras del rock y,por qué no, del jazz. Aquí interpreta "Melody", dando prueba de esto último y manejando, sin desmerecer al mismísimo Les Paul, su guitarra.