jueves, 8 de abril de 2010

LIBERTAD SIN CONDICIONES


Gil Scott-Heron (Chicago, 1949) es un hombre de principios. En su último disco “I’m New Here” aconseja: “Hay un claro procedimiento para sacar el máximo provecho a una inversión. Música, por ejemplo. Comprar un CD es una inversión. Consigue lo máximo que puedas. ESCUCHALO POR PRIMERA VEZ EN LAS MEJORES CONDICIONES. No en el coche o en un reproductor portátil con auriculares. Llévatelo a casa. Aleja las distracciones (incluido él o ella). Apaga tu móvil y cualquier cosa que emita timbrazos, bips o silbidos. Ponte cómodo y dale al lector de CD. Escúchalo todo. Piensa en lo que has conseguido”.
Aunque Gil Scott-Heron se ha pasado los últimos años más entre rejas que en la calle por sus problemas con la cocaína sabe lo que es un MP3, pero le debe tocar las narices. Como cuando en los años 70 proclamaba que la revolución es imposible verla a través de la televisión…



Scott-Heron, al que algunos llaman el Bob Dylan negro, siempre ha sido muy militante. Tanto en sus canciones como en sus textos. La última vez que ingresó en prisión fue al término de una gira con Steve Wonder en la que hacían campaña para que Martin Luther King tuviera un día festivo. Antes, por supuesto, había luchado por los derechos de los negros, contra las centrales nucleares –participó en el concierto `No Nukes´- e incluso –al estilo del Will.I.Am con Barack Obama- compuso un himno contra la reelección de Ronald Reagan…



Yo le descubrí con este tema del que todavía guardo el “sencillo” –como se decía en la prehistoria-, aunque Scott-Heron con `Pieces of a Man´ y `Winter in América´, en colaboración con el teclista Brian Jackson y el gran Ron Carter al bajo, ya había sentado las bases, junto con The Last Poets y James Brown, de lo que ahora es el “hip-hop” y el “rap”. Pero como es un hombre de principios, en su penúltimo disco en estudio: “Spirits” (1994), escribió “Message to the Messengers” para recordarles que no es suficiente rimar cuatro palabras de cuatro sílabas para ser poeta y menos si todas las historias son de tiros. En su último disco, no obstante, utiliza un ritmo de Kanye West, el rapero de Chicago. Pero hay más cosas en ese estremecedor “I’m New Here” que comenzó a grabar en 2007 después de que el productor Richard Russell le fuera a ver al trullo para convencerle. Hay blues, mucho blues, de Robert Jonhson –“Me and de the Devil”- y propio: “New York Is Killing Me”, que suena como si lo hubiera cantado más de una vez sólo en la celda y en el que se escucha esta frase: “ocho millones de personas y no tengo ni un amigo”. Duro. Exigente. Con principios, como cuando cantaba este “Johanesbourg” –porque también militó contra el apartheid: el de Sudáfrica y el de Illinois-…



Este verano tenía que venir a París, pero no le han dado permiso las autoridades judiciales. Habrá que conformarse con esta grabación de 2001 en el New Morning: “A Lovely Day”…


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