"Llueve sobre la mar y no sirve para nada". Con esos dos versos Allain Leprest, este joven viejo comunista -demasiado joven, porque cincuenta y siete son pocos años para dejar este mundo- me cautivó para siempre. Le descubrí, como se descubren las grandes coas, casi por casualidad. Fue gracias a esas nuevas tecnologías que tanto aborrecen quienes quieren vivir "de" y no "para" la música. Fue, claro está, en eso que llamamos la red y fue gracias a esa red que supe que la tradición de la canción poética francesa, la "chanson", no había muerto con Brel. Recuerdo que en estas mismas páginas me atreví a reprocharte, amigo Fernánndez, que no me hubieses informado de que Brel, el autor de la canción más hermosa y trste que se ha escrito, "Ne me quitte pas", seguía vivo bajo la piel de Leprest. Y es que las canciones y los versos de este ganial compositor y cantante desprendían ese perfume de melancolía que dejan los grandes amores y las grandes verdades del hombre. Verdades tan granbdes como la de que hay pocas cosas más inútiles que la lluvia sobre el mar.
Te he dicho que tuve la osadía de reprocharte no haberme hablado nunca de Leprest y es injusto haberlo hecho, porque, la verdad, Allain leprest tampoco era demasiado coocido entre el gran público e incluso entre la prensa francesa. Sin embargo, sus canciones eran muy apreciadas por sus colegas, tanto que alguna llegamos a escuchar en la voz de Juliette Gréco o Enzo Enzo. Por eso tiene más valor que alguien tan parco en elogios como Claude Nougaro, autor de "Le Cinema", haya dicho de él, aún en vida, que " era el autor más brillante bajo el cielo de la canción francesa.
Y menos mal que Leprest que, en mi opinión, aún no ha alcanzado el prestigio que merecen él y su obra aún, pudo recoger en sus tres últrimos años de vida, cuando la enfermedad se cebó con sus pulmones, todo el cariño de esos colegas que, desde Adamo a Olivia Ruiz, pasando por Sanseverino, participaron en el espectáculo homenaje a su música, que dio origen a esos dos bonditos álbumes de homenaje titulados, como el espectáculo del Bataclan "Chez Leprest", gracias a los cuales pude conocer su música..
Leprest, que, junto al acrordeonita Richard Galliano, obtuvo el Gran Prix du Disque de la Academia Charles Cross por su álbum más "apache", "Voce a mano", ha gozado también de gran reconocimiento también por su poesía. De hecho, obtuvo el Gran Premio de Poesía que le otorgaron sus compañeros de la SACEM, (Sociedad de Autores, Compositores y Editores de Música) y, como ciudadano que ha contribuido a la grandeza de Francia, la distinción de Caballero de la Orden del Mérito de la Nación.
Méritos y honores demasiado rimbombantes quizá, para alguien capaz de escribir algo tan delicado como este "Une valse pour rien" que canta aquí junto a su emocionada hija Fantine.
El maldito cáncer de pulmón que arrancó de nuestro lado a nuestro amigo Charlie puso también fecha y hora para el final de la vida de Lepret, pero, rebelde como siempre fue, quiso gastarle una broma al destino y, minetras pasaba unos días de descanso en casa de un amigo después de haber participado en el festival homenaje póstumo a su amigo, el también comunista Jean Ferrat, decidió escribir su último verso. Así, el lunes 15 de agosto, al anochecer, Allain decidió que había luchado demasiado contra el cáncer al que ya había vencido y que quería descansar para siempre, como si nada pasase.
Nos hemos quedado sin saber cómo sería el álbum que preparaba, un álbum que recogería sus más bellas canciones, tantas, que iba a grabar este mes de seprtiembre con una orquesta sinfónica.
Francia, y no digamos nosotros, tardó en darse cuenta de lo grande que era este gigante... de la canción y de la vida.
Me lo imagino ahora, con su paquete de Gitanes y su zippo en la chaqueta, quiza con una copa de vino en la mano, bailando entre sombras en el infinito ese vals para nada o regando, una vez por semana las flores de ese jardín por el que nunca paseaba.
viernes, 9 de septiembre de 2011
sábado, 16 de julio de 2011
Rythm & Roots

Tengo que confesar que, aún siendo un gran seguidor de la música negra del siglo XX –desde el blues a lo que se denominó con cierto aire postcolonial: “música étnica”-, el rap me ha llamado la atención pero no he conseguido conectar con algunas de sus figuras más emblemáticas. Desde luego que bailé y bailo con el “Raper’s delight” de los Sugarhill Gang y disfruto con la variante latina de Arianna Puello, pero me pierdo en la maraña de grupos y artistas americanos. Seguramente porque no me entero de lo que quieren contar y no alcanzo a apreciar sus cualidades melódicas. Siempre hay, en efecto, una excepción que confirma la regla y esa es la del grupo The Roots. Aunque me equivoque, les veo como continuadores del trabajo realizado por el recientemente fallecido Gil Scott Heron en el compromiso social y porque, desde el punto de vista musical, son continuadores de lo que empezara Jon Hendricks en el mítico trío “Hendricks, Lamberts & Ross” al desarrollar el “scat”: fraseo que convierte la voz en un instrumento. De hecho, el tema que me enganchó e introdujo en su música es “Dat Scat”, incluido en el EP “From the ground up”, y que cuenta con la colaboración del saxofonista Steve Coleman…
El grupo nació a finales de los 80 en una escuela parecida a la de la serie “Fama” en los suburbios de Filadelfia. Allí se encontraron el rapero Tariq “Black Thought” Trotter y el batería Ahmir “?uestlove” Thompson que aún son los pilares de una formación por la que ha pasado mucha gente. Llama la atención el video de sus inicios adolescentes en los que se puede ver al primer bajista Josh “the rubberband” Abrams que luego formó su propio cuarteto de jazz…
Como se puede observar el jazz ronda el grupo desde sus inicios. De hecho, llegaron a dar un concierto de presentación en Europa a principios de los 90 en el prestigioso festival de Montreux. Pero es el rap lo que les motiva, aquí está el que fue su primer “hit” en las listas de éxitos estadounidenses: “Clones”…
The Roots funciona como un combo en el que salen y entran los músicos. Un espíritu que queda reflejado con mucho humor en el siguiente vídeo…
Por supuesto han trabajado y colaborado con los mejores raperos y cantantes de R&B. Desde JayZ a Erykah Badu a la que produjeron el disco “Baduizme” y con la que grabaron este “You got Me”, un poco sensiblero (nadie es perfecto)…
En la actualidad, The Roots son la banda de uno de los programas nocturnos de entrevistas y entretenimiento en la televisión estadounidense: “Late night with Jimmy Fallon”. Algo que, por ejemplo, hizo con anterioridad y durante años el saxofonista Branford Marsalis como el líder de la banda “The Tonight Show with Jay Leno”. Supongo que eso les ha dado una cierta respetabilidad y mucha proyección en el mercado estadounidense que han sabido aprovechar con dos magníficos discos en los tres últimos años: “How I Got Over” y “Wake Up!”.
El primero es un trabajo que sigue una misma argumentación melódica. Las primeras cinco canciones están hilvanadas mediante fundidos que, en la primera escucha, dan la sensación de que son variaciones sobre el mismo tema. También colabora en ello la voz de Dice Raw, habitual de The Roots en las tareas de composición y producción desde los inicios.
En este álbum se incluye un tema: “The fire” en el que aparece el dotado vocalista y pianista John Legend y cuyo vídeo merece la pena por su fuerza visual y su mensaje pacifista…
La colaboración tuvo que dejarles un buen sabor de boca porque decidieron firmar juntos “Wake Up!”: uno de los mejores álbumes de R&B del año pasado que se abre con este “Hard Times”…
Lo de las colaboraciones sigue adelante. Me acaba de llegar el programa del festival de jazz de La Villette y el concierto de clausura corre a cargo de Questlove’s Afro Picks. El batería y líder de The Roots ha reclutado a lo mejor del afro-beat, el funky y el soul en una big-band neoyorkina y las colaboraciones especiales de Macy Gray y Tony Allen para rendir homenaje al nigeriano Fela Kuti . ¡Estoy deseando ir!
P.S:
Mis agradecimientos públicos a mi amiga y seguidora de este blog Susana “La Pilla” Gutiérrez, quien recogió el llamamiento que hice para completar los “cromos-musicales” de la Historia del Blues según Robert Crumb y ¡encontró el tema que me faltaba de Ed Bell!¡Gracias, guapa!
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jueves, 7 de julio de 2011
POR CIERTO...

…lo de tocar en las calles de París es casi obligado para determinados artistas que llegan a la capital francesa bien para buscarse la vida o bien para financiarse la estancia. Tu comentario sobre Madeleine Peiroux, cada vez más madura y por tanto más personal, me ha traído a la cabeza a otros nombres de artistas contemporáneos que habrían amenizado los pasillos y andenes del metropolitano parisiense a cambio de unas monedas.
Algunos, incluso, han vuelto a tocar ya siendo profesionales como muestra de agradecimiento al lugar donde se dieron a conocer. Es el caso del nigeriano Keziah Jones: el creador del “blufunk” –mezcla de blues, funky y soul- fue descubierto por uno de los directores musicales de un sello discográfico francés y hace tres años ofreció una serie de conciertos en varias estaciones patrocinados por la empresa municipal de transportes de París. El resultado fue el siguiente…
Jones tiene clara influencias de su paisano Fela Kuti y de Jimmy Hendrix pasado por el filtro de Prince y vive entre Lagos, Nueva York y París, donde de vez en cuando monta conciertos con otros músicos como este grabado en La Fleche d’Or con Yael Naim, entre otros…
KEZIAH JONES/ SPLEEN/ YAEL NAIM / SHINRI "RHYTHM... par la_bande_originale
Otros de los nombres de artistas que han tocado en el metro parisino puede que formen parte de la leyenda urbana como el de mi admirado Ben Harper. Su reciente visita por París para promocionar su último disco ha vuelto a sacar el tema pero yo no le he oído confirmalo. En cualquier caso, es una buena excusa para disfrutar de su último trabajo en solitario, sin los Innocent Criminals ni los Ralentless7…
De todas formas, no todo el mundo puede tocar en el metro de París. Desde 1997 hay que recibir el visto bueno mediante una audición delante de un jurado especializado a fin de evitar molestias mayores a los pasajeros. Hay que decir que el criterio ha bajado mucho en los últimos tiempos aunque la empresa que hace la selección edita discos con sus artistas y participa en festivales populares.
En cualquier caso, parafraseando a Don Ernesto en estos días de sanfermines,“el metro de París es una fiesta”…
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miércoles, 8 de junio de 2011
LA CHICA DE LA CALLE HA VUELTO
Mi alma de procrastinador, la que me empuja a dejar para mañana el dejar de serlo, me ha permitido esta vez recibir como se merece el último álbum de Madeleine Peyroux. la chica que, no hace tanto, cantaba por unas monedas en las calles de París.

La espera no ha sido esta vez tan larga como esas a las que nos tenía acostumbrados y, si he de ser sincero, ha sido mucho más productiva, porque este "Standing on the rooftop" es mucho más brillante, a veces sublime, que su anterior "Barebones".
La misma Madeleine habla de él en éste, el primer clip promocinal que ha liberado la compañía.
Que Madeleine era magnífica en las versiones, lo dejó claro desde aquel prmer disco "Dreamland" que arrancaba con ese "Walking after midnight" que había popularizado Patsy Cline. Lo corroboró en su segundo "Careless love", aparecido ocho años después, tras una desaparición difícilmente explicable -quién sabe si precisamente por ello- en un mundo lleno de ambicones y prisas. De ese álbum de la resurrección, es la preciosa "J'ai deux amours"
Aún recuerdo la primera vez que escuché a Madeleine, sin saber todavía nada de ella, en uno de esos puesto de escucha que había en la FNAC, entonces sólo había una, y cómo me sorprendio esa voz que de alguna manera recordaba a la castigada y expresiva voz de Billie Holiday. Una de esas voces ásperas y llenas de vida tan alejadas de las "voces de gimnasio" que tan de modoa pusieron la OT que en el mundo han sido. Una voz, increíblemente negra para su sonrosada piel que le permitía salpiar, cuando no llenar, de canciones "negras" su repertorio. Canciones como ese "I'm gonna sit righ down and write myself a letter" que hizo famoso a Billy Williams que te hacía caminar a saltitos por los pasillos.
Pero también fue capaz de "bordar" canciones blancas y dulces como "La javanaise" del genial Serge Gainsbourg que tuve la suerte de escucharle, "a capela" y frente a un silencio devoto, en el todavía Centro Cultural de la Villa de Colón. Reconozco que me dejé transportar no sé a dónde y, como diría un enamorado, me hizo suyo para siempre.
Un poco más adornada, y un poco menos sincera que aquella, aquí va esta otra versión, grabada en un concierto en Washington.
El "Standing on the rooftop" que ayer se puso a la venta tiene dos magníficas versiones de sendos temas de The Beatles, "Martha my dear" y Bob Dylan "I Threw It All Away", además de magníficas colaboraciones en el estudio, como la de la sublime Me'Shell Ndegéocello, o en la composición, como la del ex rolling Bill Wyman, como este "The Kind You Can't Afford", un blues ligero que más de uno ha podido escuchar en la gira de rodaje que la Peyroux ha llevado a cabo por varias ciudades españolas
Para enamorados de esta sonrosada juglar -me niego a feminizar plabra tan hermosa- del Mississippi y el Sena, se ha lanzado una edición limitada que incluye un DVD de dos horas de duración, con directos, entrevistas y un documental sobre su vida.
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martes, 7 de junio de 2011
POR CIERTO...
La entrada que dedicaste a Laika Fatien trajo a mi memoria uno de los conciertos más emocionantes a los que he tenido la suerte de asistir. El escenario era el mejor auditorio que, acústicamente hablando, tiene Madrid, el anfiteatro del Colegio de Médicos, y la protagonista del concierto una mujer que he admirado con devoción, Abbey Lincoln, a la que tuve la suerte de escuchar en directo, tan cerca que puede hacerle esta y otras fotos que conservo, a pocos años de su muerte. Abbey, una mujer que aunaba toda la fuerza de su rebeldía y una dulzura increíble a la hora de decir sus canciones.
Ann Marie Woodridge, que ese era su verdadero nombre, tomó el del presidente que abolió la esclavitud como nombre artístico para una carrera que desarrolló tanto en la música como en la pantalla. En el cine la recordamos en películas como "Un hombre para Ivy", que protagonizó, y apariciones en numerosas series de televisión.
Abbey, activista por los derechos civiles, compartió con su marido, el baterista Max Roach, una militancia, en la que su música se convirtió en una magnífica arma de penetreción en la conciencia de los ciudadanos estadounidenses.
De una increíble y serena belleza, esta mujer -como digo- puso toda su fuerza y su arte al servicio de la causa de los derechos civiles, dejando que sus conciertos y sus grabaciones se marcasen con esa etiqueta, a vecs perjudicial para su carrera.
De alguna manera, fue Spike Lee, en tu admirada "Mo' better blues", quien volvió a colocarla, ya en los noventa, en el mercado. Desde entonces, hasta que nos dejó hace diez meses hemos disfrutado del regalo de sus hermosas canciones, entre ellas, ésta, homenajeada por Laika Fatien.
Uno, que tiene tendencia a "colgarse" con los destellos de belleza, lo está con el primer corte de su álbum "Wholly Earth", en el que demuestra lo grande y hermosa que podía ser esta mujer, ya al borde de los setenta. Y no sólo por la cantidad de vida que encierran los matices de su voz, sino por la elegancia de ese cuerpo y ese rostro, asumidos con naturalidad. Por eso, entre otras muchas razones, adoro este "And it's supposed to be love",
Siete años después de publicar este magnífico "Wholly Earth", que -como dogo- me cautivó para siempre, y apenas unos meses después de aquel concierto en el Colegio de Médicos de Madrid, hubo de llevar su cansado corazón al quirófano. Finalmente en 2010 -en agosto hará un año- falleció a los ochenta en Manhattan.
Nos queda su arte, a veces tan desnudo como en este súo con el magnífico Hank Jones.
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lunes, 9 de mayo de 2011
Tocando las estrellas

Nacida de madre hispano-marroquí de origen sefardita y padre marfileño, Laïka Fatien es un descubrimiento que sólo tiene de malo un nombre que recuerda a la carrera espacial y a la desgraciada perra que fue lanzada al espacio por la Unión Soviética.
Después de una etapa inicial como cantante en una big band, Laïka –que ese es su actual nombre artístico- comenzó una carrera en solitario en la que dejó ver sus claras influencias de una de las grandes desaparecida recientemente: la gran Abbey Lincoln. De hecho, el año pasado la rendía homenaje en español.
El español es su lengua materna al haber sido criada por su madre, su abuela y su tía, lo que debe aportarle una sensibilidad especial y toda cantante de jazz que se precie debe rendir homenaje a la más grande que la historia de la música ha dado: Billie Holiday. Su segundo disco, titulado Misery, es un homenaje sin arrojarse en manos del sentimentalismo fácil...
No obstante, Laïka creció y estudió en París. De ahí que a veces tenga que demostrar que tiene la altura intelectual que se supone a un artista en Francia. Su participación en la ópera de Laurent Cugny La Tectonique des nuages puede tener esa explicación…
El descubrimiento al que me refería es su tercer disco Nebula, producido por la profunda y poco acomodaticia bajista Meshell Ndegeocello, en el que Laïka realiza un repaso a sus influencias. En jazz encontramos a Thelonius Monk o Joe Henderson o Charlie Mingus; en clásica, al brasileño Villa-Lobos; en soul, Steve Wonder y en pop, a la islandesa Björk. Variedad como piden las eclécticas audiencias actuales pero sin demasiadas concesiones a la galería. Se trata de un disco profundo y sensible, como la voz de Laïka Fatien…
jueves, 5 de mayo de 2011
POR CIERTO…

…la vida está llena de coincidencias y tengo dos que me vienen al pelo para comentar tu última entrada. La primera ocurrió hace unos años, aún no me había “fugado” de Madrid y estaba de copas por Malasaña cuando coincidí en un conocido bar de la plaza del 2 de mayo con Ricardo Solfa, singular cantantes de boleros y reencarnación en el Madrid postmoderno de uno de los cantautores más vanguardistas de la transición: Jaume Sisa. Yo había quedado muy impresionado por uno de los discos de pop-rock progresivo más interesantes de los años 70: “Galeta Galàctica” en el que colaboraba con Pau Riba y me resistía a verle en la parodia de cantante melódico en la que se había convertido a mediados de los 80. Discutimos en torno a unos gin-tonics y le reproche, arrogándome el papel de guardián de la esencias, que hubiera abandona a Sisa para convertirse en Solfa que, por cierto, tenía bastante éxito en los platós de la televisión de las nuevas cadenas privadas. Con los años me he dado cuenta que ambas personalidades no son incompatibles, sino que forman parte de la riqueza de un artista sensible, transgresor y vanguardista al que algo le deben –aunque sólo sea por abrir camino en tiempos difíciles- otros artistas catalanes como el anarquista y muy apreciado Albert Pla o los muy de moda Manel. Sirvan los siguientes videos para reivindicar a Sisa y a Solfa…
Su debut mundial de la mano de Sabina…
Sisa es un gran poeta musical y buscando vídeos en You Tube he topado con una colaboración que no me resisto a insertar porque es con el gran Pascal Comelade, músico catalán de Francia y gran intérprete de instrumentos musicales de juguete…
La otra anécdota es más reciente. Vivía yo en Bruselas y vino a casa una pareja amiga de un conocido y prestigioso corresponsal de un medio español. Era un viaje de fin de semana y el matrimonio venía con su hijo, un chaval de poco más de diez años. En aquella época, como he contado ya en este blog, yo le daba a la guitarra y torturaba a las visitas que se arriesgaban a seguir en casa más allá del café y las copas. Cuál no fue mi asombro y mi bochorno, cuando el pequeñajo cogió el instrumento y se puso a darme un repaso de cómo se debe tocar. Con el paso de los años –me voy haciendo viejo-, volví a coincidir con el matrimonio Padilla en la boda de nuestro amigo común. Y allí estaba el chaval, ya cumplida la veintena. Nos reímos recordando la anécdota y me quedé perplejo cuando me contaron que tenía un grupo que comenzaba a tener mucho éxito en Cataluña. Roger, que ese es su nombre, me envió a los pocos días el enlace de la página web del grupo y quedé gratamente sorprendido porque sonaba francamente bien. Su nombre es Manel…
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